Ahora fue el turno de las mujeres para manifestarse
En Punto
A la marcha de los estudiantes, siguió la de las mujeres.
Las calles del primer cuadro de la ciudad de Puebla se volvieron a inundar de personas lanzando consignas en contra de las autoridades de los tres niveles de gobierno, reclamando un cese a la violencia en su contra y una verdadera atención a los problemas comunes que las aquejan.
Esta vez no fueron los universitarios, movidos por el hartazgo frente a la inseguridad. Fue la población femenina, que en el Día Internacional de la Mujer salió a protestar por la discriminación y la inequidad de la que es víctima en todos los ámbitos sociales.
Miles de mujeres marcharon este domingo 8 de marzo en contra de los feminicidios, la violencia de género y el acoso sexual. Lo hicieron a través de dos contingentes que se unieron en el zócalo de la ciudad. Uno partió de manera simbólica de la Fiscalía General del Estado, donde tendrían que resolverse –y no se resuelven—los cientos de delitos de los que son víctimas cada año, y el otro del Mercado Hidalgo.
Las exigencias fueron las mismas.
Mujeres de todas edades y características sociales se unieron en un solo cuerpo para reclamarle al sistema controlado por los hombres las condiciones de inequidad en que han sido sometidas en el pasado.
Para todos hubo reclamos.
Para el gobernador Miguel Barbosa, para el fiscal Gilberto Higuera, para los diputados y para los medios de comunicación, a los que exigieron dejar de revictimizar a las mujeres fallecidas exhibiéndolas en videos y fotografías por mero interés lucrativo y morboso.
Al finalizar se fueron a sus casas para preparar la siguiente fase del movimiento, la de este lunes: el paro nacional del 9M, por #UnDíaSinNosotras.
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Invitada por la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, a un acto oficial celebrado en la capital del estado, la embajadora de Colombia en México reiteró el llamado del gobierno de aquel país para que las autoridades poblanas esclarezcan el homicidio de los dos estudiantes de nacionalidad colombiana que fueron asesinados dos semanas atrás en Huejotzingo.
Eugenia Cárdenas Santamaría aprovechó su estancia en la ciudad de Puebla para recordarle tanto al gobernador Luis Miguel Barbosa como al fiscal general del estado, Gilberto Higuera Bernal, aunque sin mencionarlos por su nombre, que los familiares y el gobierno de Colombia demandan no solo llegar al fondo de los hechos que provocaron los asesinatos, sino justicia, castigo para los responsables del crimen.
“Es algo que no debería suceder (el homicidio de jóvenes estudiantes), pero estaremos muy pendientes al desarrollo de las investigaciones, ojalá haya justicia en este caso (para Ximena y Antonio, los universitarios que se encontraban de intercambio en la UPAEP) y no se vuelvan a repetir en la comunidad estudiantil”, subrayó.
La embajadora no fue ruda como el cónsul general de aquel país en México, Luis Oswaldo Parada, que puso en duda, como muchos poblanos, la teoría del intento de robo del sombrero azul, pero pidió resultados.
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Ahora resulta que un grupo de activistas, en el pasado echados para adelante en favor de revertir la concesión del agua potable, ya hasta justifica el incumplimiento del compromiso efectuado por los candidatos de Morena, entre ellos el mismísimo Barbosa.
El Frente por la Defensa del Derecho al Agua, Saneamiento y contra la Privatización, en voz de Jorge Méndez, justificó la falta de resultados en la revocación de la concesión debido al entramado jurídico que armó el ex gobernador Rafael Moreno Valle.
Si no fuera porque Jorge Méndez es padre de David Méndez, secretario de Gobernación en la administración estatal, el asunto no levantaría sospechas.
