El día que Puebla se cimbró
Por Ricardo Morales
Las Serpientes
Tal y como lo escribí el día de ayer, el 5 de marzo pasará a la historia de Puebla, la marcha que congregó a más de 150 mil estudiantes, en su mayoría de nivel universitario, es un hecho que leeremos en los libros en un futuro no muy lejano y marca un antes y un después.
Entonando canticos como el “cielito lindo” y el himno nacional, los estudiantes salieron a las calles en demanda de justicia y seguridad, en completa calma, siendo un ejemplo de cómo se deben de hacer las protestas, de forma ordenada y pacífica.
Las muestras de solidaridad fueron múltiples por parte de la sociedad harta de vivir con miedo, en una Puebla en donde el gobierno federal y el estatal, al parecer viven en otro mundo, sin empatía ante los reclamos y sin capacidad de reacción.
Solo la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera, anticipó, ahora sí, los acontecimientos y desde antier estableció por escrito una serie de compromisos con los estudiantes, para garantizar su seguridad, lo cual evitó que fuera flanco de las críticas el día de ayer durante la marcha.
El movimiento estudiantil, bautizado por quien escribe esta columna como la “primavera poblana”, recibió múltiples muestras de apoyo en diversos lugares del país y también a nivel internacional.
En redes sociales los hashtags #Megamarchauniversitaria y #Barbosa fueron tendencia a nivel nacional, totalmente orgánicos, el primero con más de 69 mil tuits y el segundo con más de 38 mil, para un total superior a las 100 mil menciones.
Las muestras de civilidad política del movimiento estudiantil poblano valió para llegar al Senado de la República, en donde las representantes poblanas, Nadia Navarro, del PAN, y Nancy de la Sierra, del Partido del Trabajo, reconocieron el valor, pero sobre todo la impecable realización del evento y exigieron que las demandas de los estudiantes sean atendidas.
Algo digno de destacar fue la actitud asumida por los rectores de las principales universidades del estado, quienes con humildad, palabra que a muchos les falta, marcharon al lado de sus estudiantes, pero evitaron el protagonismo, algo que de verdad se debe aplaudir, porque aquí las únicas estrellas, son los jóvenes y su movimiento.
Pero para mí lo más importante, es que Puebla despertó del marasmo en el que socialmente había caído, en una apatía que permitió miles de abusos de poder, sin que nadie “chistara”, todos estábamos callados y vivíamos sometidos, muy pocos se atrevían a levantar la voz y quienes lo hacían terminaban muertos o en la cárcel. Hoy otra vez los estudiantes poblanos se han convertido en un símbolo de la lucha contra las injusticias.
Una lectura, por demás interesante, es saber como fue vista esta marcha desde la Ciudad de México, qué lectura tiene el presidente López Obrador de lo que ocurre en Puebla, ¿estará tranquilo? ¿Le preocupará que este movimiento se extienda a otros lugares del país? O de plano sigue tan ensimismado en su rifa del avión presidencia, que de plano ni se dio cuenta de lo que paso en la ciudad de los Ángeles y de las repercusiones que puede tener la primavera poblana.
Vamos a ver si el presidente López Obrador viene en estos días a Puebla, para medir que recibimiento se le da al ejecutivo federal, pero sobre todo, si el gobernador Barbosa mantiene su respaldo ante las protestas estudiantiles en demanda de seguridad y justicia.
Puebla vive días claves en su historia y en la historia del país y créanme no creo exagerar, al señalar que este movimiento se puede expandir como el coronavirus, por toda la República y cambiar las cosas en este país.
Muchas felicidades a los jóvenes universitarios poblanos, que han dado en todo México una lección y un ejemplo de templanza y organización.
Siempre me he sentido, en lo personal, orgulloso de ser poblano, pero después de lo realizado el día de ayer por nuestros estudiantes, me siento aún más pleno de haber nacido en este maravilloso estado, cuna de la revolución mexicana.

