La frustrada modernización del transporte y sus consecuencias electorales
Por Jorge Rodríguez
Algún as bajo la manga tendrá que sacarse el gobierno de Luis Miguel Barbosa en estos días para explicarle a los usuarios del transporte público por qué no pudo forzar a los concesionarios a cumplir con el acuerdo de modernización que pactaron a la par del alza del pasaje.
Un recorrido somero es suficiente para comprobar que la mayoría de las unidades del transporte que circulan en la zona metropolitana de Puebla no concretaron las mejoras ni colocaron el equipo de seguridad acordado con el barbosismo a finales de septiembre, semanas antes de que entrara en vigor el incremento de 42 por ciento obsequiado por la Secretaría de Movilidad y Transporte, que llevó la tarifa de 6 pesos a 8.50 pesos.
La administración estatal podría desentenderse del asunto e ignorar el compromiso tácito que hizo con los usuarios de camiones y microbuses: “te hago pagar 2.50 pesos más de pasaje, sí, a cambio de un servicio digno, eficiente, moderno y seguro”, pero con ello estaría arriesgándose a sufrir para sí mismo y para Morena desagradables consecuencias electorales.
Un estudio de opinión realizado por la empresa Indicadores SC a finales del año pasado en el municipio de Puebla evidenció el disgusto de los poblanos con el aumento de la tarifa, colocando esa inconformidad solo por debajo de la falta de cambios trascendentales (en las administraciones emanadas de Morerna) y la inseguridad.
Entre las diversas preguntas que realizó la encuestadora de Elías Aguilar para hacer un diagnóstico de la situación política que impera en la capital del estado, hubo una que arrojó el tema del transporte.
Indicadores preguntó a sus 800 entrevistados si votarían por los candidatos del partido lopezobradorista en una futura contienda electoral, después de ver a sus gobernantes en acción.
El 63.1 por ciento de las personas consultadas contestó que “no”, que no sufragaría por Morena, y enlistó ocho motivos:
“No he visto mejoras/cambios”, fue el primero, con 19.2 por ciento de las respuestas.
“Incremento de seguridad”, el segundo, con 18.8 por ciento.
“No hay mano firme contra la delincuencia”, el tercero, con 18.4 por ciento.
En cuarto lugar quedó el “aumento en el transporte”, con 16.9 por ciento de las respuestas.
Siguieron el “ambulantaje”, con 10.3 por ciento; “no trabajan”, con 6.7 por ciento; “no hay obra pública”, con 5.6 por ciento y, por último, “no ayudan a los pobres”, con 4.2 por ciento de las respuestas de los encuestados.
El estudio revela el tamaño del impacto que tuvo el incremento de la tarifa entre los poblanos que utilizan de manera cotidiana ese servicio.
Si ocho de cada 10 habitantes del estado hacen uso del transporte público, como aseguran organizaciones serias dedicadas a estudios de movilidad, se entiende que la molestia haya aparecido entre las primeras cuatro razones de los encuestados para no votar por Morena.
Ahí asoma un problema futuro para Miguel Barbosa y sus naturales pretensiones de expandir sus dominios políticos a partir de los comicios intermedios.
Antes de aprobar el alza supo que se enfrentaría a una inconformidad social que quiso reducir con el acuerdo de modernización y mejoras que incluyó a 13 mil 612 unidades, según la publicación en el Periódico Oficial del Estado del 7 de octubre de 2019.
Previó bien.
Las decenas de miles de personas que utilizan camiones, microbuses y camionetas tipo van para trasladarse todos los días a la escuela o a su centro de trabajo habrían agradecido infinitamente dejar de sentirse como ganado cada vez que ponen su suerte en manos de un conductor trastornado, dentro del símil grotesco de una apretujada lata de sardinas.
Habrían agradecido también, y hasta festejado, perder el terror ante la posibilidad de sufrir un asalto en ese macabro juego de ruleta rusa al que se exponen todos los días.
Lo que no calculó fue que cuatro meses serían terriblemente insuficientes para resolver un problema social que se arrastra desde varias décadas atrás.
El acuerdo fracasó.
No se pudo llevar a cabo en el plazo establecido.
Ahora el reto es explicarle a la gente por qué paga más dinero por el mismo servicio, malo y deficiente, de siempre.
Twitter: @jorgerdzc
