Los 4 funcionarios que sí debe cambiar la edil Claudia Rivera
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
La expectativa de que la edil de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, relanzaría su gobierno a inicios de este año, luego de un complejo y difícil aprendizaje a lo largo de 2019, ayer se acabó diluyendo cuando anunció una serie de movimientos menores -muy menores en realidad- en su equipo de trabajo, dejando intactas las posiciones de cuatro funcionarios generadores de conflictos, que destacan por su incompetencia y en algunos casos, por la sospecha de que estarías atrás de graves actos de corrupción.
El mensaje que la alcalde -surgida de las filas de Morena- dejó ver en entrelíneas es el siguiente: hace cambios en su administración, para que nadie cambie en la manera en que se conduce el ayuntamiento de Puebla, se ejerce el gasto público y se atienden los problemas urbanos de la capital.
La mayoría de los funcionarios que se han ido del gobierno municipal tenían un limitado campo de acción –como son los casos de Eduardo Peniche y de Benigno Román, quienes dejan las áreas de Desarrollo Económico y la dirección del DIF Municipal, respectivamente- y por motivos personales, que en algunos casos fueron sentirse discriminados. Pero a nadie se le ha movido por los malos resultados que arrojó en la ejecución de proyectos, en el manejo del gasto público y la concreción de metas planteadas a lo largo del primer año de la actual administración.
En resumen, se fueron algunos funcionarios que tal vez no merecían salir del ayuntamiento y se quedaron algunos de los que ya tendrían que estar fuera desde hace mucho, si es que se quisiera ofrecer mejores resultados a la ciudadanía.
Por lo menos hay cuatro funcionarios que ya son insostenible. Ellos son:
Primero: Lourdes Rosales, la titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, cuyo desempeño no convence a nadie. Sin experiencia en el manejo operativo de fuerzas policiacas, le tocó lidiar con la mayor crisis de inseguridad pública que han enfrentado la capital –que es herencia del morenovallismo, pero que debe resolver el gobierno de Morena– y que tiene inconformes a 9.3 de cada 10 ciudadanos que viven en el municipio, de acuerdo con el Inegi.
Lourdes Rosales para sostenerse en el cargo ha utilizado una práctica tramposa de comparar los índices delictivos entre uno y otro mes del mismo año, los cuales al registrar variables, le sirve para querer demostrar que se ha reducido la incidencia de ciertos ilícitos.
Sin embargo, en la medición global que se hizo de 2019 se demuestra todo lo contrario a lo dicho por Lourdes Rosales, en realidad en el último periodo anual creció el número de delitos denunciados. Una tendencia que se registra de manera permanente desde hace más de un lustro.
Ha trascendido que en reuniones de evaluación del ayuntamiento se encuentra siempre muy negativo el desempeño de Lourdes Rosales, pero al parecer la edil se resiste a aceptar que urge un cambio de timón en el área de seguridad pública, pese a que es el tema que más agravia a la ciudadanía en general.
Segundo: Beatriz Martínez Carreño, la secretaria de Desarrollo Urbano y Sustentabilidad, no tiene contenta a ambientalistas y urbanistas, pues su desempeño es opaco y está bajo la sospecha de que en su dependencia se protegen muchos vicios relacionados con permisos de uso de suelo y la autorización de instalación industriales en áreas no compatibles.
Tercero: Alejandra Rubio Acle, la titular de la Secretaría de Movilidad, mostró una absoluta incompetencia con la mala colocación de bolardos y macetones en diferentes vialidades de la ciudad, lo cual provocó una fuerte oleada de malestar ciudadano –a principios de este año– contra el ayuntamiento de Puebla.
El gobierno quiso contrarrestar esa condición con una campaña de comunicación –muy mala por cierto– para hablar de la necesidad de colocar bolardos para ofrecer mayor seguridad a peatones. Sin embargo, el malestar no era la instalación de esas barreras, sino por lo mal que se ubicaron, la manera en que entorpecen el paso de automóviles y que no se transparentaron costos, licitaciones y estudios para acomodar dicho mobiliario urbano.
Cuarto: Javier Palou, el jefe de la Oficina de la Presidencia, ha sido un factor para que no haya cohesión entre funcionarios del ayuntamiento y entre los propios regidores de Morena. Es un personaje que confronta, divide, intriga, obstaculiza a la mayoría de los miembros del gabinete.
Y lo grave de todo ello es que es el funcionario de mayor influencia en la edil Claudia Rivera.
