El CCE, un auténtico fantasma
Por Ricardo Morales
Las Serpientes
El Consejo Coordinador Empresarial de Puebla es una auténtica caricatura de lo que fue este organismo en otras épocas, abdicó a su papel de represente social y hoy es un simple espectador.
Ciertamente, el CCE era considerado un reducto de la derecha poblana, la cual se parapetaba en su papel de representantes sociales, para sacar provecho a favor de su presidente en turno y un puñado de notables, que obtenían prebendas, pero también es cierto, que de alguna forma, realizaban una labor de contra peso al ejecutivo en turno.
El CCE contó con la presencia de verdaderos capitanes de la derecha poblana, como Humberto Ponce de León Ahumada, Antonio Sánchez Díaz de Rivera, Jorge Espina Reyes, José Rodoreda Artasánchez, Luis Regordosa Valenciana, solo por mencionar algunos, realizaron una labor muy interesante de servir de contra peso al gobierno en turno e incluso, algunos de ellos lograron destacar a nivel nacional en el ámbito de los organismos empresariales.
Hoy, el Consejo Coordinador Empresarial es un fantasma, un zombi, un muerto viviente, de la mano de su presidente, Ignacio Alarcón Rodríguez Pacheco, mejor conocido como “Tayco” Alarcón, quien en el año de 2016, según Proceso, fuera denunciado por apropiarse mediante despojo de unos terrenos en la zona Audi.
“Tayco” Alarcón se ha convertido en una porrista gubernamental, cuya representación no alcanzó ni para defender a los empresarios en temas que los afectaron directamente, como el incremento el ISN, el cual pasó del 2 al 3 por ciento, así como el incremento al impuesto a la ocupación hotelera.
El presidente del CCE fue una simple figura decorativa, aunque por supuesto, también hay que darle su mérito a quien cabildeo de manera hábil con el sector empresarial este tema, que no fue otra que la secretaría de Economía, Olivia Salomón Vibaldo, quien hizo bien su trabajo, no hubo una sola voz que se alzará contra esta medida.
A finales de los años ochenta y noventa, una medida de este tipo hubiera provocado, la reacción inmediata de las cúpulas empresariales, quienes hubieran publicado desplegados a nivel local y nacional en contra de la medida y hubieran solicitado de inmediato una reunión con el gobernador en turno.
Hoy, salvo Coparmex y su presidente Fernando Treviño, el resto de los organismos empresariales se encuentran domesticados, reitero, abdicaron a su papel de representar a la sociedad civil e incluso a la derecha poblana y en el pecado van a llevar la penitencia.
En descargo de los organismos empresariales de Puebla, hay que decir, que este triste papel no es exclusivo del CCE en la entidad, sino en todo el país, lo que hace precisamente que la 4T haga lo que quiera, sin ningún contrapeso de por medios.
Con la oposición panista dividida, con el priismo abyecto y con los organismos empresariales en manos de personajes sin la menor idea de que cual es su papel y su rol histórico, todo hace suponer que como lo dije al inicio de esta semana, solo Morena podrá detener a Morena.
Morena como Santa Anna. Como si no fuera el poco que han causado ya al país, los legisladores federales de Morena preparan un nuevo golpe en contra de la los mexicanos, en este afán recaudatorio insaciable que ha demostrado el ejecutivo federal.
Se trata ahora de un nuevo impuesto, como en la época de San Anna, Morena busca imponer un impuesto a las herencias, si como lo leyó usted.
El grupo parlamentario de Morena prepara una iniciativa para este periodo ordinario de sesiones, en donde busca realizar modificaciones al Código Fiscal de la Federación y establecer un impuesto a la herencia.
No cabe duda, ahora solo falta un impuesto a las mascotas y que por ahí alguien le ponga un impuesto por las ventanas de las casas y listo, ver para creer. Y este es el partido que tiene como lema: “Primero los pobres”.
