El inesperado retorno de las Fotomultas
Contracara
Por Enrique Núñez/@contracara68
Ayer se informó que desde el segundo trimestre de este año, en Puebla se contará con más de 150 cámaras para aplicar fotomultas.
Sí, así como usted lo lee.
Esto significa 10 veces más que los radares que colocó Autotraffic en el gobierno de Rafael Moreno Valle.
Muy útil sería que hoy los morenistas recordarán las críticas que muchos de ellos hicieron al programa de Rafael, señalando que el esquema pasó de ser una medida para reducir la velocidad y salvar vidas a un programa meramente recaudatorio.
En este juego de la percepción y bajo el lema de que en política lo que parece, es, será muy difícil lograr que los poblanos noten la diferencia entre las fotomultas de Rafael y el programa de tres años que está por arrancar. Sólo habría, desde mi perspectiva, dos vías para demostrar que realmente hay una nueva forma de gobernar.
La primera sería que los límites de velocidad que se establezcan sean mucho más razonables que los que se habían impuesto, evitando con ello que las avenidas y vías rápidas terminen por convertirse en auténticos estacionamientos.
La segunda y más importante, estriba en que los montos de las multas no sean sendas cuchilladas para los bolsillos de los poblanos. Se entiende que si rebasas los límites de velocidad debe haber una sanción económica, pero estas no deben ser impagables. Nadie está peleado con su dinero. Lo mismo moderaremos la velocidad si la multa es por 300 pesos que por 3 mil pesos.
Aunado a ello, se debe implementar una campaña de concientización para que los automovilistas respeten los límites de velocidad.
Si estos supuestos no se cumplen, lo único que logrará el gobierno estatal es confirmar que el cambio de empresa a Intecproof y las nuevas reglas de operación de las fotomultas, simplemente fueron para contar con un proveedor a modo y adueñarse del negocio.
En las manos gubernamentales está el demostrar que el regreso de las fotomultas es un tema de prevención y no un simple negocio disfrazado.
Veremos y diremos.
Piedras en la CNDH
Una verdadera vergüenza resultó Rosario Piedra Ibarra, presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Ayer durante su “informe” en el Congreso de la Unión (ante diputados y senadores) la Ombudsperson Nacional se preocupó más por explicar que despidió a la chef que trabajaba en el organismo que por cuestionar la violación constante de los derechos humanos en el país.
Como piedra, sin palabras, se quedó Rosario cuando la prensa le exigía una postura ante la deportación de migrantes hondureños y la crisis humanitaria que se vive en la frontera sur del país.
La mujer que fue electa en medio de una trifulca, con el reclamo abierto de la oposición y señalada por ser la preferida de AMLO, tampoco tuvo ni media palabra para los miles de mexicanos que hoy carecen de un sistema de salud que les permita contar con una atención médica digna, estudios a tiempo y medicamentos gratuitos.
Para Rosario Piedra el Insabi y los migrantes simplemente fueron menos relevantes que el recorte de gastos y nómina de la “dependencia”… perdón de la Comisión.
