Genoveva Huerta frena al PAN en su intento de recuperar la capital
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
En el PAN poblano hay dos certezas que van ganando terreno. La primera es que ante el errático gobierno de la edil Claudia Rivera Vivanco, el albiazul tiene amplias y bien fundamentadas posibilidades de recuperar la alcaldía de la capital, pero que esa oportunidad se escapará de las manos si el partido no se cohesiona, ni frena su confrontación interna. La división del albiazul es por ahora el principal factor de derrota -adelantada- que enfrenta esta fuerza política.
La segunda certeza es que mientras no sea destituida la morenovallista Genoveva Huerta Villegas de la presidencia estatal del PAN, en este partido no habrá unidad, estabilidad, orden, legalidad y la construcción de un proyecto electoral atractivo para recuperar el voto en los principales municipios de la entidad.
Genoveva Huerta hoy en día –de manera involuntaria– es el principal activo político a favor de Morena, ya que esta mujer conduce al PAN al despeñadero, sin que para ello intervengan actores externos al partido albiazul.
Ejemplos hay muchos:
Huerta mantiene un bloqueo económico contra el Comité Municipal del PAN en la capital, el cual encabeza Jesús Zaldívar Benavides.
Bajo el pretexto de que todos los fondos del albiazul de la capital los dilapidó el anterior dirigente, Pablo Rodríguez Regordosa, la dirigente ha cerrado la llave de la Secretaría de Finanzas del partido para que no fluya ningún peso adicional al Comité Municipal panista de la capital.
La presidente del PAN no perdona el agravio de que su candidato Eduardo Alcántara Montiel, quien a su vez era apoyado por Fernando Manzanilla Prieto, cuando este era secretario de Gobernación, haya sido arrasado en la elección interna del blanquiazul de la capital, pese a que contaba con una importante estructura de activistas y de recursos económicos para hacerlo ganar.
Lejos de emprender “una operación cicatriz”, es decir de conciliar con los ganadores de la contienda del año pasado, Geno, como le gusta que le digan en el Comité Ejecutivo del PAN, optó por el camino de la venganza: por eso despidió de la dirigencia a Amparo Acuña, quien es la cónyuge de Jesús Zaldívar.
Otro frente que abrió Genoveva Huerta fue el del Congreso local, en donde a lo largo del último año cerró todo dialogo, comunicación o intercambio de señales con Mónica Rodríguez Della Vecchia, quien era la coordinadora del grupo parlamentario con el aval de los propios legisladores.
Luego de ningunear a Mónica Rodríguez, la presidente del PAN decidió destituir de manera unilateral a la coordinadora parlamentaria, para poner en su lugar al insufrible diputado Oswaldo Jiménez, cuyo capital político se reduce a ser sobrino del exgobernador José Antonio Gali Fayad.
Y es que los intereses políticos de Genoveva Huerta se dividen en dos polos: el del exmandatario Gali Fayad, quien oficialmente no tiene militancia panista y estaría buscando la oportunidad de regresar a la política activa en el proceso electoral del año entrante.
El otro polo es el de Fernando Manzanilla Prieto, quien recientemente dejó el Poder Ejecutivo y estaría buscando formar un frente pluripartidista para contender por la gubernatura de Puebla en el año 2014.
Es decir, los aliados políticos de la presidente del PAN están fuera del partido. Hacia adentro, casi todos son sus enemigos políticos.
El beneficio de la duda para comisionado del Itaipue
Ayer este columnista se topó con el destacado jurista poblano Carlos Meza Viveros, quien además es abogado de La Jornada de Oriente. En una conversación amena el litigante dijo disentir con el contenido de la columna de este lunes, en la cual se señala a Carlos Germán Loeschmann Moreno de generar campañas de acoso laboral que han desatado una crisis interna en el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales de Puebla (Itaipue).
Meza Viveros aseveró que Loeschmann es un hombre probo y dedicado a luchar a favor del derecho a la información.
Su actuación honrada y ética, sostuvo, es lo que ha desatado en su contra una campaña de falsos señalamientos de hostigamiento y discriminación dentro y fuera del Itaipue, en donde se encuentra desempeñando su último año como comisionado de este órgano garante de la transparencia en el ejercicio del servicio público.
Frente a tales argumentos lo único que queda es otorgar el beneficio de la duda a Carlos Germán Loeschmann Moreno.
