Campañas de acoso del comisionado Loeschmann desestabilizan el Itaipue
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Un factor de inestabilidad y confrontación que domina en el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales de Puebla (Itaipue) es la violenta actitud de Carlos Germán Loeschmann Moreno quien de manera reiterado es acusado de agredir al personal y a los otros comisionados del Itaipue, así como emprender campañas de odio y acoso laboral que ha provocado crisis emocionales de muchos integrantes de ese órgano público.
Surgido de las filas morenovallistas, Loeschmann ha emprendido una persecución obsesiva contra un importante directivo del Itaipue, pues ordenó y exigió por escrito al órgano de control interno que se investigue hasta el color de piel de este funcionario, lo cual constituye un delito, toda vez que se supone que el instituto protege los datos personales y las acciones emprendidas contra el agraviado significa exponer y agredir su vida privada.
La conducta errática de este personaje ha llegado al extremo de que los tres comisionados del Itaipue, que son el propio Loeschmann Moreno, María Gabriela Sierra Palacios y Laura Marcela Carcaño Ruiz, de manera inédita y extraordinaria tuvieran que llegar el pasado 4 de octubre a firmar un “convenio de sana convivencia y respeto entre los comisionados, el personal adscrito a las ponencias y al personal general”.
En ese documento se pide que regrese el respeto entre los comisionados y que las diferencias se resuelven mediante el dialogo, pero sobre todo se advierte que está prohibido de hacer “grabaciones” entre los integrantes del Itaipue, bajo la advertencia de que es un delito. También se demanda que no se invadan esferas jurídicas ajenas y que no se hagan comentarios agresivos al personal, sobre todo con expresiones que no tienen nada que ver con el trabajo interno.
De manera anónima a este columnista llegó una larga lista de copias de documentos oficiales del Itaipue en los cuales se advierte que Loeschmann constantemente es denunciado por su agresividad, principalmente contra mujeres, y que se vive adentro una suerte de permanentes investigaciones y denuncias contra el personal que no es del agrado del comisionado.
Entre todos los documentos, el que más destaca es el siguiente:
En el Itaipue es de todos conocido que Loeschmann desde mayo del año 2018 y hasta fechas recientes, he desplegado una conducta obsesiva contra Héctor Barra Piloni, quien ocupa la Dirección Jurídica Consultiva. Más allá de los que se diga verbalmente, el acoso está probado si se lee un documento que el propio comisionado interpuso el pasado 27 de septiembre –en el acuerdo de radicación EXP. ITAIPUECI006/2019– ante el órgano de control interno, en donde se lee lo siguiente:
El propio Loeschmann expresa lo siguiente: que el 13 de septiembre de 2019 estimó que había errores en la lista de asuntos a resolver por el Itaipue y que se suben a la plataforma digital del sistema nacional de transparencia. Por esa razón requirió la presencia de Héctor Berra, por ser el responsable de esa labor. Le informaron que el funcionario no estaba presente. Días más adelante, mediante el memorándum le comunicaron que este servidor público tenía una incapacidad médica, expedida por el ISSSTEP, que abarcaba del periodo del 13 al 19 del mismo mes. Sin embargo, Berra Piloni había estado realizando algunas de sus tareas oficiales, pese a que no acudía a laborar.
Ante esas circunstancias, Loeschmann reportó una conducta extraña de Héctor Berra porque cuando regresó de la incapacidad médica: “de manera notoria presentaba un cambio en la tonalidad de su piel, propio de una persona que ha estado expuesta al sol, o quizá como parte del tratamiento médico al que fue sometido”.
Es decir, para el comisionado que alguien cambie de tonalidad de piel ya lo hace sospechoso de algo grave y debe ser investigado.
Para ello pide: “tal vez sea necesario que lo consulte un dermatólogo” y sustenta su petición “en ejercicio de su derecho de salud”. Dicho de otra manera, Loeschmann se atribuye la facultad de ordenar consultas médicas y determina que especialista debe intervenir, sin respetar la vida privada.
Y va más allá, al indicar: “solicito se gire atento oficio al Instituto de referencia –es decir al ISSSTEP– a efecto de que quien corresponda remita copia certificada del expediente clínico” de Berra Piloni. Además, le pidió al Instituto Nacional de Migración (INM) que le comunique si el funcionario ha salido del país y su fue al extranjero a someterse a un tratamiento médico.
Es claro que Loeschmann esta mostrando una conducta intimidante y violatoria de los datos privados de Berra Piloni, ya que un expediente clínico es confidencial. Sin contar que atenta contra el derecho de tránsito de este funcionario y muestra ignorancia de que el INM no tiene porque saber las causas por la cual un mexicano viaja al extranjero.
El mismo día que Loeschmann presentó su denuncia, Héctor Berra pidió la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos señalando que sufre de acoso laboral del comisionado, una conducta que desarrolla desde mayo de 2018, indicando que ejerce en su contra violencia psicológica todos los días laborales, provocando burlas y escarnio del personal del Itaipue en su contra. Ello lo ha llevado a sufrir ansiedad, frustración, impotencia, insomnio, enfermedad gástrica y problemas sociales.
Por cierto, Héctor Berra tiene la marca de que cuando fue secretario de Instrucción del Itaipue le tocó atender 287 recursos de revisión, lo que generó como respuesta únicamente 6 juicios de amparo y en ningún caso fue ganado por la parte quejosa. Lo que muestra que el acoso en su contra es un asunto personal del comisionado Carlos Germán Loeschmann Moreno.
En otras columnas platicaré de las otras denuncias.
