Caída de Genaro García Luna pone nerviosos a importantes morenovallistas
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Aunque aparentemente no hay una conexión, la caída del policía estrella de los gobiernos del PAN, Genaro García Luna, seguramente ha puesto a temblar a importantes miembros de la ya disgregada facción morenovallista. Ya que, si se amplía en México la investigación de la protección oficial que se brindaba al Cártel de Sinaloa, podría alcanzar a un figura central del grupo político del exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas: a Facundo Rosas Rosas, quien fue el titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla y controló por varios años los cuerpos policiacos de por lo menos 82 municipios de la entidad.
Anabel Hernández es la periodista que más ha documentado la presunta relación entre Genero García Luna y el Cártel de Sinaloa. Sus investigaciones cobran notoriedad porque parecen ser parte del guión de la acusación a la que se busca vincular a dicho jefe policiaco, quien desde el lunes se encuentra detenido en Estados Unidos y al mismo tiempo, hay una petición de extradición del gobierno mexicano.
En el último libro de Anabel Anabel Hernández, titulado El Traidor, que es una relatoría de los testimonios de Vicente Zambada Niebla el Vicentillo, quien es hijo de Ismael el Mayo Zambada, líder del Cártel de Sinaloa, del supuesto contubernio que había entre esta organización y Genaro García Luna, se dice que los sobornos que se pagaban al exsecretario de Seguridad Pública también llegaban a otros jefes policiacos como eran Luis Cárdenas Palomino, Armando Espinoza y Facundo Rosas Rosas.
No es la primera vez que se menciona a Genaro García Luna y Facundo Rosas por parte de un capo del narcotráfico.
En alguna ocasión, Edgar Valdés Villarreal, quien fue el jefe de sicarios del Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva, acusó que se pagaban sobornos a Genaro García Luna, para recibir protección. Y que, a partir de ellos, pasaba lo siguiente:
“Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, quien cuando menos desde el año 2002, primero en la AFI y luego en la PFP, me consta que ha recibido dinero de mí, del narcotráfico y la delincuencia organizada, al igual que un grupo selecto integrado por Armando Espinosa de Benito, quien trabajaba con la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos) y me pasaba información, Luis Cárdenas Palomino, Edgar Eusebio Millán Gómez, Francisco Javier Garza Palacios (PF Colombia), Igor Labastida Calderón, Facundo Rosas Rosas, Ramón Eduardo Pequeño García y Gerardo Garay Cadena”, según se cita en el periódico digital Sin Embargo.
De ingeniero a jefe operador morenovallista
Oriundo de Chignahuapan, de carácter seco, huraño, violento y muy metódico como buen ingeniero agrónomo, Facundo Rosas se vinculó a Genaro García Luna desde 1989, cuando se creó un grupo de crisis para combatir problemas delicados de seguridad, sobre todo relacionados con secuestros o delitos del ámbito federal.
Ambos transitaron de la mano en la PGR, en la Agencia Federal de Investigación y en la Secretaría de Seguridad Pública. Juntos enfrentaron graves escándalos de abusos de autoridad y protección a bandas del crimen organizado.
A Puebla llegó por una petición del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, pues necesitaba dar protección al grupo que encabezó su irracional guerra contra el crimen organizado que dejó una estela de más de 60 mil muertos y 25 mil desaparecidos, juntos con miles de violaciones a los derechos humanos. El entonces gobernador Moreno Valle le dio cabida a Facundo Rosas Rosas y le otorgó poderes extraordinarios.
Desde que comenzó su presencia en Puebla, hubo un muy notable crecimiento de cinco actividades criminales: el robo de combustible, los asaltos a trenes y camiones de carga, ejecuciones, extorsiones a alcaldes por parte del cártel de los Zetas y cobro de piso a negocios de giros negros. Fue cuando la entidad poblana se convirtió en el estado líder del huachicol.
Rosas Rosas no actuaba solo. En 82 municipios de Puebla él nombró a los directivos de las policías locales y controló a los encargados de todos los penales de territorio poblano. Para ello, echo mano de unos 100 operadores, que en su mayoría eran ex agentes federales que habían sido dados de baja por indisciplina, por abusos de autoridad o porque se les perdió la confianza.
El entonces policía personal de Rafael Moreno Valle Rosas, que entre sus pecados mayores se encuentra la brutal represión al pueblo de San Bernardino Chalchihuapan y la muerte del menor José Luis Tehuatlie Tamayo, se vinculó estrechamente con el exfiscal Víctor Carrancá, con la ex contralora Patricia Leal Islas y con los empresarios beneficiados con el morenovallismo.
Facundo Rosas se fue de Puebla en 2015, luego de que dos de sus muchachos, Marco Antonio Estrada y Tomás Mendoza Lozano, siendo jefes policiacos fueron pillados por el Ejército presuntamente protegiendo una banda de robo de combustible. Sin embargo, su influencia se prolongó hasta el año pasado, pues en muchos municipios quedaron sembrados sus operadores policiacos.
Algunos dicen que siguen en Puebla, solo que “del lado oscuro”.
