Venden en 15 mil pesos las celdas del Penal de San Miguel
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
De nueva cuenta el penal de San Miguel se ha convertido en una bomba de tiempo, no solamente por los graves problemas de sobrepoblación y de control de la disciplina, sino por la ola de extorsiones que hay contra la población carcelaria y sus familiares, que incluye la venta de celdas hasta por 15 mil pesos o el pago diario de mil pesos para los negocios que administran los propios reos.
A lo anterior se debe de sumar que los propios custodios de este centro de readaptación social son objeto de cobros indebidos para obtener beneficios laborales, a los que tienen derecho.
La situación se agrava porque quienes se oponen o protestan por esos actos ilegales, han sido objeto de agresiones físicas de los propios directivos del penal de San Miguel o son enviados a las celdas de castigo, para el caso de los internos.
De acuerdo con denuncias que han formulado internos y custodios, por igual, y que han sido trasmitidas de manera verbal por sus familiares a este columnista, quien aparece como presunto responsable de este clima de extorsiones, abusos físicos y labores es el subdirector de Seguridad y Custodia, Freddy Carbajal Mora.
Y a su vez, se dice que Freddy Carbajal goza de plena impunidad porque sería protegido de Lily Xóchitl Torres Yeekon, quien es la titular de la Dirección General de Centros de Readaptación Social. Esta mujer, antes de llegar a Puebla fue le encargada del Departamento de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz.
Según lo que han narrado familiares de internos y custodios, hace un par de meses iniciaron los problemas cuando personal allegado a Freddy Carbajal empezaron a cobrar entre 500 y mil pesos diarios a los internos que son propietarios de los negocios de venta de comida, de artículos de tlapalería, de renta de aparatos electrónicos y películas, entre otros rubros.
El malestar surgió porque se supone que, para evitar actos de corrupción, estos negocios pagan a la Secretaría de Finanzas los permisos e impuestos por la operación de dichos establecimientos improvisados. Es una norma que se estableció para regular y controlar a los centros de venta de diversos artículos.
Al poco tiempo, esos pagos indebidos se trasladaron al propio personal del penal. Algo inaudito, ya que generalmente es la población penitenciaria la que tradicionalmente es sometida a los abusos que son comunes en los cetros de reclusión.
Ahora se les está cobrando a los custodios fuertes cantidades de dinero para que les den el derecho a faltar, a salir antes de concluir sus horarios laborales o ausentarse por problemas de salud. O no ser sancionados por cometer alguna falta, como es llegar tarde o no portar completo el uniforme.
Se asegura que tanto los dueños de los comercios, como el propio personal de seguridad, cuando han querido dialogar con los directivos para exponer que no pueden soportar esos pagos fuera de la norma y que además son excesivos, la respuesta ha sido el recibir alguna golpiza.
Los testimonios –de manera verbal– que llegaron a oídos de este tecleador sostienen que se ha visto al propio subdirector Freddy Carbajal cacheteando lo mismo a trabadores del penal como a algunos presos.
La situación más extrema se ha vivido en las últimas semanas, pues resulta que un comandante de custodios apodado “ciclón” ordenó al desalojo violento de varias celdas. Los internos de esos espacios fueron reubicados en habitaciones en donde a veces hay hasta 30 individuos hacinados, a tal extremo que nadie cabe acostado cuando llega el horario nocturno para dormir.
Los espacios que fueron desocupados, según las denuncias, se les mandó a limpiar, a pintar, para que ahora supuestamente estén siendo ofrecidos en 15 mil pesos por persona. Ese dinero, se les cobraría a los familiares de internos fuera de la prisión y queda claro que solamente quien tiene poder económico –como los huachicoleros– pueden solventar esas “cuotas”.
Con esos pagos, los internos quedan en celdas donde solamente hay dos o tres internos. Es decir, se salvan del salvaje hacinamiento, en donde hay contagios de enfermedades, peleas por los pocos centímetros disponibles y robo de objetos personales.
No hace mucho, cuentan, que Freddy Carbajal se habría atrevido a golpear a un par de internos, quienes tenían la peculiaridad de que al otro día salían en libertad. Una vez que recuperaron sus derechos civiles, recurrieron a la Fiscalía General del Estado a denunciar la agresión. Pese a ello, las cosas no han cambiado en nada en el penal de San Miguel, el más grande y poblado del estado.
También se sostiene de parte de los denunciantes que se han hecho llegar quejas por escrito a la directora de los penales y nadie hace nada contra los abusos del subdirector de Seguridad y Custodia.
