Pablo Rodríguez fue el que eligió un terreno que se hunde para construir Audi
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Muchos de los yerros y actos de corrupción que se cometieron en la construcción de la planta de Audi, en el municipio de San José Chiapa, se derivan de la negligencia del panista Pablo Rodríguez Regordosa, quien en su papel de titular de la Secretaría de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico (Secotrade) –durante la primera parte del sexenio morenovallista– fue quien eligió la ubicación exacta en donde se edificó la armadora, con el pequeño gran detalle de que es un área lacustre, que no es propia para esas instalaciones y que derivó en una elevación brutal de los costos financiados con recursos públicos.
El ahora dirigente del Comité Municipal del PAN en la capital se ha defendido, en los últimos días, señalando que a él no le correspondió comprar los terrenos destinados para Audi. Y tal parece que le asiste la razón.
Fuentes conocedoras del tema narran que Moreno Valle, en un primer momento, decidió que fuera en la región de San José Chiapa como una manera de beneficiar las propiedades rurales de su familia política, es decir de su esposa Martha Erika Alonso Hidalgo, que es dueña de grandes extensiones de tierras dedicadas a labores agrícolas.
Posteriormente le encargó a su entonces secretario de la Secotrade buscar la ubicación exacta en donde se debía instalar la planta de la armadora alemana. El entonces funcionario realizó varios vuelos en helicóptero y eligió la zona, sin actuar con el rigor que merecía este encargo.
A eso se debe que Audi quedó exactamente sobre una zona lacustre, que está llena de agua en el subsuelo y eso provoca que se hunda cualquier edificación pesada.
Dicen que cuando los directivos de Audi se percataron de la mala elección del terreno, decidieron dar marcha atrás de dirigir sus inversiones a Puebla. Entonces se desató una intensa negociación del gobierno morenovallista para no perder dicho proyecto, el cual había sido disputado por otros 11 gobiernos estatales.
Esa situación la aprovecharon los empresarios teutones para entonces pedir a cambio, con tal de no irse a otra entidad, una poderosa inversión pública para compactar el suelo y luego construir las plataformas de la armadora.
Todo eso derivó en el gasto de alrededor de 10 mil millones de pesos de recursos del erario que se destinaron a esa empresa, que al final no generó ni los empleos ni el desarrollo económico que tanto promocionó el gobierno morenovallista.
No solo hubo abusos económicos. Entre cinco y seis albañiles perdieron la vida durante la construcción de Audi. Información que se ocultó por la colusión de los sindicatos que controlaban a los trabajadores. Esas muertes, en mucho, ocurrieron por lo difícil del terreno.
