Ivonne Ortega supera en Puebla 3 a 1 a Alito en intención del voto
La principal peculiaridad que tendrá la gira que Ivonne Ortega Pacheco realizará hoy en la capital, es que en Puebla marcha casi tres a uno en las preferencias para elegir al próximo presidente nacional del PRI, pero al mismo tiempo, la dirigencia local del partido, encabezada por Lorenzo Rivera Sosa, violando el principio elemental de imparcialidad está apostada a hacer ganar a toda costa al "candidato oficial" Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como Alito.
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
La principal peculiaridad que tendrá la gira que Ivonne Ortega Pacheco realizará hoy en la capital, es que en Puebla marcha casi tres a uno en las preferencias para elegir al próximo presidente nacional del PRI, pero al mismo tiempo, la dirigencia local del partido, encabezada por Lorenzo Rivera Sosa, violando el principio elemental de imparcialidad está apostada a hacer ganar a toda costa al “candidato oficial” Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como Alito.
De acuerdo con el último sondeo que ha medido las preferencias electorales de los priistas de cara a la renovación de su dirigencia nacional –levantado por Aria Consultores–, Ivonne Ortega supera por 14 puntos a Alejandro Moreno Cárdenas en todo el país, pese al apoyo que el segundo tiene de los 12 gobernadores priistas y de la actual presidente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu.
Para el caso de Puebla, la exgobernadora de Yucatán tiene un 23 por ciento de intención del voto de la militancia tricolor, frente a un 8.1 por ciento de Alito, lo cual refleja que no gusta la postulación del exmandatario de Campeche por la forma en que se construyó su candidatura y por un creciente rechazo a la vieja práctica del PRI de obedecer ciegamente la “línea” que dictan los dirigentes priistas, por encima de la opinión dominante de la militancia.
El sondeo en cuestión todavía midió la popularidad de José Narro Robles, quien era uno de los aspirantes a ser candidato a la dirigencia, resultando que Puebla era uno de sus bastiones, pues si hubiera seguido en la contienda tendría un 43 por ciento de la intención del voto.
La última medición resulta muy relevante porque se estima que dos terceras partes de los apoyos de Narro se estarían orientando a sumarse a la candidatura de Ortega Pacheco, luego de que el exrector de la UNAM y ex secretario de Salud se retiró del proceso electoral priista y renunció a su militancia en el PRI por sentirse agraviado en la forma en que se está dirigiendo la contienda a favor de Alito, al que acusó de contar con el respaldo del gobierno federal.
Tal panorama coloca a Puebla como uno de los estados que más podrían apuntalar a Ivonne Ortega y prende los “focos rojos” para Alejandro Moreno, no tanto por el reto de crecer al triple en sus actuales niveles de popularidad, sino porque sus principales operadores –a nivel local– son parte de la estructura electoral más mediocre que ha tenido el PRI en toda su historia.
Alito se soporta para repuntar en Puebla en dos figuras grises, Lorenzo Rivera Sosa y Javier Casique Zárate, quienes comparten una característica común: en los dos últimos años fueron los responsables del peor desastre electoral que ha sufrido el PRI, que dejó al partido en el tercer lugar de la lucha de 2018 y 2019. En ambos episodios el otrora partido oficial perdió más del 50 por ciento de su votación histórica.
Javier Casique Zárate es actualmente el coordinador en Puebla de Alejandro Moreno por una determinación que tomó José Murat Casab, el ex gobernador de Oaxaca y quien forma parte del primer círculo político de Alito.
Muchos suponen que Casique tiene el respaldo de la ya de por si alicaída estructura electoral de Enrique Doger Guerrero, el candidato perdedor de la contienda de 2018. Sin embargo, no es así, pues se dice que la relación entre ambos no pasa por su mejor momento y entonces, el coordinador de Alito tiene una grave escasez de recursos para ayuda a su abanderado.
Lorenzo Rivera Sosa es el actual presidente estatal del Revolucionario Institucional y es apodado como “el ausente”, ya que cuentan en el partido que antes, durante y después del última lucha por la gubernatura de Puebla acostumbra solamente hacer acto de presencia en la sede priista dos veces por semana y nunca permanece más de dos horas en el inmueble, como un reflejo de su falta de atención a los asuntos sustantivos del instituto tricolor.
El saldo que dejó Rivera Sosa es que el PRI perdió dos tercios de votos comparado con su mejor resultado electoral, de hace nueve años. Esa condición llevó al tricolor a quedar en tercer lugar de la contienda porque solamente había tres fuerzas compitiendo, ya que si hubiera sido mayor el número de contrincantes seguramente habría sido mayor su caída.
Con esos operadores a favor de Alito sólo le queda el camino del fraude electoral para hacer ganar al ex gobernador de Campeche.
