PRD ya camina a la extinción, de la mano de los hermanos Luna Porquillo
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
En esta campaña electoral se materializó el sueño de los hermanos Vladimir y Roxana Luna Porquillo de convertirse en los dirigentes absolutos –o mejor dicho los dueños– del Partido de la Revolución Democrática, pero al mismo tiempo que consiguieron su propósito, lo único que provocaron fue arrimar más al PRD a un proceso de extinción.
No es exageración, solamente hay que revisar los siguientes números:
Hace tres años Roxana Luna Porquillo fue candidata del PRD a gubernatura de Puebla y obtuvo 68 mil 353 votos, ubicando a esta fuerza política en el tercer sitio de la contienda y dejando un índice de sufragios del 3.8 por ciento.
El mérito en esa ocasión –de Roxana Luna– es que el partido del sol azteca carecía de suficientes recursos económicos y luchaba contra el morenovallismo, que parecía en ese entonces ser un muro infranqueable por la oposición en su conjunto.
Ahora, en el proceso electoral extraordinario de este año, en que Roxana Luna Porquillo volvió a ser la protagonista central del PRD, ya que ella –junto a su hermano Vladimir– dirigió toda la actividad proselitista del partido, esta fuerza política obtuvo 43 mil 963 sufragios, lo que representó la pérdida de 24 mil 390 votos en comparación con la contienda de 2016.
Es decir, si los partidos políticos en esta ocasión hubieran competido en lo individual y fuera una votación en la que también se eligieran alcaldes, el resultado habría sido: la destrucción total del PRD.
Ya que habría acabado en el séptimo lugar de la contienda, que a su vez es el último lugar, el cual dista mucho del tercer sitio que el PRD tuvo en 2016.
Además el partido no habría ganado una sola alcaldía, luego de que hace algunos años llegó a gobernar en una treintena de municipios.
Y al obtener el 2.87 por ciento de la votación total, tendría que haber perdido su registro como partido político en el ámbito del estado de Puebla.
El cambio de resultados electorales entre 2016 y 2019 radica en tres aspectos fundamentales:
Primero: que hace tres años Roxana Luna era vista como una líder demócrata que luchaba contra el autoritarismo morenovallista. En 2018 se pasó al bando contra el que luchaba y se volvió morenovallista. Eso devaluó su personalidad política y la colocó como una traidora de sus propios principios políticos.
Segundo: en 2016, el PRD contaba con la participación de por lo menos cuatro corrientes históricas del partido. Ahora solo quedó el grupo de Vladimir y Roxana Luna, que es ADN.
Los hermanos Luna Porquillo impulsaron la alianza del PAN, llevando como candidato común a Enrique Cárdenas, lo cual provocó que las demás corrientes se fueran a Morena o se abstuvieran de participar en la última campaña electoral.
Tercero: el PRD dejó de ser la fuerza política de izquierda y progresista que luchaba contra los cacicazgos, la corrupción y la derecha. Ahora es un partido sin personalidad y que es patrimonio temporal de dos hermanos: Roxana y Vladimir Luna. Porquillo.
