El algoritmo como arma de batalla
Parabólica
Por Fernando Maldonado
De la lucha de clases a la guerra de frases del teórico de la comunicación política Eulalio Ferrer hoy en día existe tan sólo un algoritmo. Frecuentemente utilizado por estos días para combatir al enemigo desde el ámbito digital en la lógica de la lucha por el poder, convirtió a la esfera digital en el nuevo campo de batalla.
Una fuerza aparentemente anónima que utiliza aldeas digitales para anular al adversario, al usuario incómodo o a la prensa insumisa no va a titubear en hacer caer en spam, todo lo que resulte incómodo, en el mejor de los casos.
No son sólo las redes sociales bloqueadas o hackeadas que la víspera denunciaron los voceros de la campaña de Luis Miguel Barbosa Huerta, David Méndez y Carlos Meza.
En realidad existe una estrategia mucho más compleja que la sola intención de impedir desde una estructura digital antagónica el uso de las cuentas de Twitter del Ayuntamiento de Puebla; la edil Claudia Rivera; el Congreso del Estado; la del presidente Gabriel Biestro y las de los propios voceros de la campaña.
El domingo 21 de abril círculo en redes de WhatsApp y Facebook una carta dirigida al candidato Luis Miguel Barbosa Huerta en la que se le recrimina haber dicho que el próximo titular de Seguridad Pública no sería nadie de Puebla.
Aunque la aseveración de un veto a un especialista en ese ámbito de origen poblano no existió, el panfleto fue movido en redes en un contexto en el que crece el tironeo entre grupos de interés que buscan influir en las decisiones para integrar el gabinete.
La carta estaba firmada por un supuesto Lic. Salvador Arévalo en nombre de una fantasmal agrupación Poblanos por la seguridad AC, de la que ya se hizo mención en otra entrega.
La guerra de contra información para generar confusión y sembrar la incertidumbre en el entorno del candidato puntero tiene rastros que conducen al estado de Quintana Roo y tomaron como base una asociación civil vinculada al sistema público universitario en Puebla.
El candidato Barbosa Huerta ha apuntado al estado de Jalisco y su gobernador Enrique Alfaro como entes financieros en la estrategia de golpeteo digital, y tiene razón, en ese enclave del Movimiento Ciudadano —aliado del PAN y PRD en Puebla—, se juega la carta presidencial en el periodo sucesorio de López Obrador.
No es, sin embargo, el único frente de batalla de Morena en Puebla. Otros adversarios echaron a andar su propia maquinaria para desgastar la estrategia de campaña en Puebla. El algoritmo, como en la máxima de Ferrer, también juega en el tablero de la política real y todavía veremos crecer su virulencia.
