Desde el TSJ se inició presión para tumbar a Héctor Sánchez como Presidente del Poder Judicial
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
La aparición de un desplegado en la prensa nacional en el cual se denuncia que el presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Héctor Sánchez Sánchez, estaría cometiendo el delito de prevaricato y solaparía una red de “favores sexuales” a cambio de sentencias benéficas para ciertos litigantes, es la punta de iceberg de una lucha política que se libra al interior del Poder Judicial, en la cual miembros del propio TSJ estarían buscando la pronta caída de Sánchez Sánchez, como una manera de cobrarse agravios por la manera que el actual titular llegó al cargo.
De manera sorpresiva en la página 3, de la sección nacional de El Universal, que es la parte más visible del influyente rotativo, apareció ayer un desplegado titulado “Decadencia y corrupción en el TSJ”, en el cual se narran tres presuntos excesos de Héctor Sánchez que reflejarían una severa crisis de institucionalidad y confianza en el Poder Judicial. La pura publicación del escrito refleja que quienes hicieron la inserción tienen mucho poder económico y político, ya que no cualquiera puede colocar un mensaje de esa naturaleza.
Fuentes confiables indican que parecería que hay dos posibles autores de ese importante desplegado: el grupo político morenovallista y un sector de magistrados del TSJ, o ambos a la vez, que quieren cobrarse el agravio de la manera en que Héctor Sánchez llegó al puesto y porque en los últimos meses, ha solapado una serie de vicios del Poder Judicial que había prometido que iba a combatir.
La misma fuente indica que el grueso del contenido del desplegado estaría ajustando a la realidad, sin especificar qué parte.
En ese desplegado en cuestión se dice que Sánchez Sánchez utilizaría despachos privados para litigar asuntos que son de su interés particular –lo cual cae en la figura ilícita de prevaricato–, que habría abusado de su influencia para obtener una sentencia benéfica en un litigio familiar con su exesposa y que permitiría, que algunos fallos sean a favor de algunos abogados que estarían pagando esos favores mediante una red de prostitución cuyas integrantes frecuentan las oficinas del Poder Judicial.
El fondo del asunto parece ser el siguiente: la administración del exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas hizo una reforma para que el presidente del TSJ durara cuatro años en el cargo y se pudiera reelegirse. La intención era dejar en ese puesto a Roberto Flores Toledano –hasta por 8 años–, un magistrado poco comprometido con mejorar la administración de justicia en Puebla, pues era un subordinado al morenovallismo.
Cuando llegó José Antonio Gali Fayad al cargo de gobernador pugnó por colocar a Héctor Sánchez en la cabeza del TSJ, luego de que había sido su síndico en el ayuntamiento de Puebla. Para ello, se presionó a Roberto Flores Toledano mediante la filtración de supuesto abusos en el Poder Judicial, lo cual provocó su renuncia a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia, cuando apenas iba un año del periodo de cuatro años que le correspondía cubrir.
Es decir, con “calzador” se logró incrustar a Héctor Sánchez en la presidencia del TSJ para concluir el periodo de 4 años, que acaba en 2021.
Sánchez para buscar legitimarse prometió al interior del Poder Judicial eliminar vicios que había solapado su antecesor. Aunque a los pocos meses de estar en la encomienda de dirigir el sistema judicial poblano, se olvidó de sus ofrecimientos.
Sentía que tenía todo para ejercer el cargo son dificultades. Primero por el apoyo incondicional de José Antonio Gali. Y luego, porque se prestó a la maniobra desaseada de permitir que Martha érika Alonso Hidalgo rindiera protesta como gobernadora –en diciembre de 2018– ante el pleno del TSJ, en una sesión casi secreta y como una manera de evitar que la panista enfrentara el malestar de los diputados Morena en el Congreso local por el fraude electoral que se fraguó en los anteriores comicios estatales.
La tragedia del pasado 24 de diciembre le dio un vuelco a la carrera de Héctor Sánchez, porque se quedó huérfano políticamente hablando por la salida de Gali del gobierno – a principios de ese mes– y la muerte súbita de Rafael Moreno Valle Rosas y Martha Erika Alonso. Ahora, se ha quedado sin protección desde los poderes Legislativo y Ejecutivo.
Tal coyuntura ha despertado el deseo hacia el interior del propio TSJ de provocar la caída de Héctor Sánchez, bajo la idea de que se puede dar el mismo esquema de la manera en que se removió a Roberto Flores Toledano, es decir mediante la presión mediática y la exhibición de abusos en el Poder Judicial.
Esa situación es perceptibles desde principios de este año, tan es así que dos magistrados, José Ramón Morales Díaz y José Miguel Sánchez Zavaleta, se les empieza a ver como candidatos para suceder a Héctor Sánchez.
En el TSJ se quiere aplicar contra Héctor Sánchez el dicho: “el que a hierro mata, a hierro muere”.
El contenido del desplegado
Lic. Andrés Manuel López Obrador
Presidente Constitucional de México
Presente.
Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Gobernador Interino de Puebla
Presente.
A la sociedad en general.
Corrupción y Decadencia del TSJ de Puebla
Acciones de corrupción, abuso, cinismo e inmoralidad, son lo menos que se viven en el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Puebla( TSJ), que dirige Héctor Sánchez Sánchez.
El hombre que en las tinieblas tomó protesta a la ex gobernadora Martha Érika, utiliza su posición para litigar como juez y parte, enriquecerse en litigios millonarios y vivir una vida inmoral con derroches y placeres.
El cáncer de la corrupción en el TSJ ha llegado a extremos nunca antes vistos y parece imposible frenarlo.
Lo menos es que a los Jueces se les ordena que resuelvan en un sentido porque el propio Presidente del TSJ litiga juicios millonarios a través de prestanombres. Y todos los gana.
En el aspecto personal, una sola acción retrata a Héctor Sánchez Sánchez. Cuando se divorció, ordenó a una Juez de lo Familiar que fuera directamente a la casa de su ex esposa, para obligarla a firmar el convenio de divorcio, el cual contiene datos sensibles por involucrar a menores de edad, pero deja ver el nivel de violaciones a la ley, utilizados fraudulentamente para asuntos personalísimos.
El Presidente incurrió en tráfico de influencias y abuso de autoridad porque todo le favoreció.
Podríamos enumerar varios ilícitos y actos de corrupción en los que ha incurrido el mismo Héctor Sánchez Sánchez, quien presume dar una “renta” mensual al ex gobernador Antonio Gali Fayad por haberlo impuesto en esa posición.
Todos se lo han pasado los organismos, grupos y asociaciones de abogados, pero la gota que derramó el vaso es la total falta de respeto por lo que representa ese Poder, ya que es sabido que en la oficina de la Presidencia se reciben y, sobre todo, se exigen, toda clase de favores sexuales.
Se sabe que en ocasiones algunos abogados favorecidos en sus resoluciones por la intervención directa de la actual administración, envían a mujeres de origen colombiano, argentino o venezolano a realizar favores sexuales en señal de agradecimiento, lo que ha convertido en un enorme burdel la Presidencia del TSJ.
Ello ha sido motivo de burla, desprecio, y por supuesto de gran molestia entre aquellos que esperan que se les resuelva un juicio con la ley en la mano y ven que ahora las cosas se arreglan de “otra manera”, de manera inmoral.
En Puebla el morenovallismo no ha muerto; al contrario, se resiste al cambio que ya comenzó en todo el país y Héctor Sánchez Sánchez parece tener una obsesión para acabar y desprestigiar todo lo que sea parte del Poder Judicial.
Señores López Obrador y Pacheco Pulido: manifestamos nuestra enérgica inconformidad y urgente intervención para terminar de inmediato con el cáncer de la corrupción que representa Héctor Sánchez.
Atentamente
Abogados Organizados Contra la Corrupción.
Responsable de la publicación: Héctor Adrián Torres Bautista
