Líder del PRI intensifica proselitismo, pero no a favor del candidato a la gubernatura
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Líder del PRI intensifica proselitismo, pero no a favor del candidato a la gubernatura, sino de su hijo
Lo que parecería ser una muy buena noticia en el PRI, no lo acabó siendo tanto. Resulta que el presidente estatal del partido, Lorenzo Rivera Sosa, en los últimos días ha intensificado con mucho ahínco las labores de proselitismo para mejorar la presencia del instituto político priista entre el electorado, pero sorpresivamente ese activismo no está dirigido para intentar hacer ganar en la actual contienda al abanderado tricolor, Alberto Jiménez Merino, sino es para apuntalar al hijo del propio dirigente, a Lorenzo Rivera Nava, quien desde ahora ya se promueve como futuro aspirante a diputado federal por un distrito de la Sierra Norte.
En el PRI crearon una serie de actos proselitistas que han llamado “campaña sin candidato”, consistente en difundir las propuestas y mensajes de Alberto Jiménez Merino sin su presencia. Es un recurso necesario toda vez que el abanderado tricolor es quien tiene el índice más bajo de conocimiento de parte del electorado y de intención del voto de entre los tres contendientes de la presente disputa por la gubernatura de Puebla.
Uno de los encargados de esa labor, es Lorenzo Rivera Nava, quien hasta hace poco ocupaba la presidencia de la Red de Jóvenes por México y es hijo del presidente estatal del PRI.
No habría ningún problema en la participación de Lorenzo Rivera hijo, si no fuera porque sus actos proselitistas los concentra en la región de la Sierra Norte, cuando tendría que ser en todo el estado. Y es que esa zona de la entidad poblana –que se concentra en Chignahuapan y Zacatlán– es donde su familia tiene una alta influencia política.
Para nadie es un secreto que Lorenzo Rivera Nava se anda apuntando para ser candidato a legislador federal en 2021 y que su padre lo anda promoviendo, para que siga vivo el dominio político de su familia, luego de que el segundo de ellos ya fue edil de Chignahuapan, así como diputado por los distritos de Tetela de Ocampo y de Zacatlán.
Para muchos priistas ese comportamiento genera un enorme desconcierto, pues no sólo el PRI marcha en el tercer lugar de la contienda y enfrenta un brutal descrédito por la vinculación del candidato a la gubernatura con el exmandatario Mario Marín Torres, quien está huyendo de la justicia federal, sino porque el presidente del partido en lugar de buscar resolver la crisis de imagen del tricolor, aprovecha su cargo y se la pasa intentando colocar a su hijo en una próxima posición política.
Por si fuera poco, para nadie es desconocido que Lorenzo Rivera Sosa tiene una estrecha relación de amistad con tres destacados priistas: Javier López Zavala, Juan Carlos Lastiri y José Luis Márquez, quienes de manera directa o fingida están ayudando políticamente a la campaña electoral de Morena.
Cuentan que siempre que le llevan pruebas o reclamos del comportamiento de Lastiri, Márquez o López Zavala, el dirigente priista finge que “le habla el tío Lolo” y evade el tema.
Lorenzo Rivera Sosa tendría que estar promoviendo la expulsión de los priistas que están colaborando con Morena o con el PAN, pero en el PRI se comenta que el dirigente pareciera que encamina su trabajo político a beneficiar al Partido del Movimiento de Regeneración Nacional.
O por lo menos, tendría que estar haciendo algo para que la imagen de Mario Marín Torres no siga alejando a los electores del PRI. Pero en la percepción de muchos dirigentes del tricolor, Lorenzo Rivera Sosa estaría dirigiendo su trabajo político para que no le vaya nada bien a su partido y su candidato a la gubernatura.
