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¿Ahora sucumbió ecuador?

¿Ahora sucumbió ecuador?

Por Silvino Vergara Nava

"El Corán menciona al plátano entre los árboles del paraíso,

pero la bananización de Guatemala, Honduras, Costa Rica,

Panamá, Colombia y Ecuador permite sospechar

que se trata de un árbol del infierno".

…

Las tierras quedaban tan exhaustas

como los trabajadores:

a las tierras les robaban el humus

y a los trabajadores los pulmones”

Eduardo Galeano

Ecuador es un país rico en recursos naturales en América Latina; por ello, ha sido de los más explotados por las industrias norteamericanas y europeas. Basta dar un vistazo a su historia con el petróleo y cómo sus tierras fértiles para la siembra —entre otros productos— del plátano han sido siempre envidiadas y explotadas por las diversas industrias transnacionales, con la afectación, como consecuencia, al medio ambiente y con los desplazamientos y el exterminio de los pueblos de origen (Boaventura de Sousa, Santos, Democracia y transformación social, Ciudad de México: Siglo XXI Editores, 2017).

En los últimos años, Ecuador había sido una muestra y modelo en nuestra región en el campo jurídico, pues implementó lo que otros países no han podido lograr en sus sistemas jurídicos y donde solamente han sido letra muerta o cláusulas dormidas en las constituciones, como es el caso en México. Ecuador, al igual que Bolivia, implementó el denominado “derecho constitucional plurinacional” (Wolkmer, Antonio Carlos, Teoría crítica del derecho desde América Latina, Ciudad de México: Ediciones Akal, 2017), que consiste en reconocer desde la propia constitución la existencia, pero sobre todo, los derechos de diversas nacionalidades en el mismo Estado, considerando que los pueblos de origen, por sus costumbres, tradiciones, formas de organización, son naciones diferentes de las sociedades ya occidentalizadas. Considerando ello, en la Constitución de Ecuador del año de 2008 se implementó ese derecho constitucional plurinacional para respetar y proteger a esos pueblos. Adicionalmente, la constitución de Ecuador reconoce la personalidad jurídica del medio ambiente; que, por ende, tiene derechos y se anteponen, desde luego, a esas explotaciones de las tierras y aguas fértiles que conforman a la madre naturaleza: la pachamama.

Todas ellas son innovaciones jurídicas propias de América latina y no una copia más de las instituciones europeas, pues basta con leer los primeros renglones de dicha constitución de 2008: “Reconociendo nuestras raíces milenarias, forjadas por mujeres y hombres de distintos pueblos, celebrando a la naturaleza, la Pacha Mama, de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia […], reconociendo nuestras diversas formas de religiosidad y espiritualidad […], herederos de las luchas sociales de liberación frente a todas las formas de dominación y colonialismo, y con un profundo compromiso con el presente y el futuro, decidimos construir una nueva forma de convivencia ciudadana […] para alcanzar el buen vivir, el sumak kawsay: una sociedad que respeta, en todas sus dimensiones, la dignidad de las personas y las colectividades […].”

Este modelo de constitucionalismo también reconoce como un derecho la soberanía alimentaria, la cual es base para la soberanía de nuestros países. Sin embargo, en estos días de abril de 2019, se ha dado a conocer la otra cara de la moneda, ya que Ecuador entregó al gobierno de Gran Bretaña a Julian Asangge, quien había pedido asilo en la embajada de Ecuador (en Inglaterra), a causa de la persecución política de la que era víctima, particularmente, por parte del gobierno de los Estados Unidos de América, debido a que había divulgado información confidencial del gobierno norteamericano. Por ello, se le pretendía juzgar y ahora parece ser que sucederá con facilidad gracias a un país de América latina que estaba dando muestras de respeto a la dignidad humana con su constitución, con la lucha permanente contra la explotación de su medio ambiente a cargo de las empresas transnacionales, por el respeto que estaba generando al proteger a los grupos de origen; pero no, por desgracia, con el asilo que no otorgó a un perseguido político, por el sistema económico mundial, que luchaba por la liberta de prensa y de divulgación de la información.

El hecho de divulgar información confidencial es una muestra de que la riqueza en el mundo ya no es ser propietario de grandes extensiones de tierra ni tener un cúmulo de mercancías en bodegas listas para comercializar, sino que es contar con información privilegiada. Resulta, entonces, que ese sueco lo que hizo fue divulgar esa información, lo cual le causó cometer el delito de “lesa-información”.

Paradójicamente, en los últimos años, también ha sido divulgada información denominada “Panamá papers” y “Bahamas papers”, que consiste en listar a las personas que cuentan con inversiones en países denominados como paraísos fiscales, atendiendo a que el pago de los impuestos en ellos es sumamente económico. Listas en las que, no aparecen, casualmente, inversionistas norteamericanos. Entonces la sustracción de esa información por periodistas europeos no ha sido materia de controversia; pero, en la otra cara de la moneda, los que aparecieron en aquellas listas, hoy son perseguidos fiscalmente por sus propios países. En ambos casos (Panamá y Bahamas) no existe esa persecución, juzgamiento y condena mediática que ha tenido el caso en el que todo da a indicar que ha sucumbido Ecuador.