Nuevo presidente del PRI en 2018 apoyó la campaña electoral de Morena
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Si algo llama la atención del nuevo presidente estatal del PRI, Lorenzo Rivera Sosa, quien la tarde de este jueves rendirá protesta, es que se dice que el año pasado fue uno de los principales aportadores de financiamiento al entonces candidato al senado Alejandro Armenta Mier, quien fue postulado por Morena.
Algunas versiones sostienen que Rivera Sosa, quien es un prospero empresario forestal de la Sierra Norte, habría reunido alrededor de 10 millones de pesos para dar solvencia a la campaña de Alejandro Armenta durante el proceso electoral de 2018.
Ahora su arribo a la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI ha generado un par de lecturas:
Primera: que con la colocación de Lorenzo Rivera en la presidencia del PRI se buscaría construir un puente entre el abanderado priista a la gubernatura, Alberto Jiménez Merino, y la estructura política de Alejandro Armenta Mier, luego de que este último fracasó en su intento de obtener la candidatura de Morena a la titularidad del Poder Ejecutivo de Puebla.
Al final de cuentas esa estructura de Armenta habría sido financiada por figuras del PRI y ha sido manejada por priistas.
Una situación que es apetecible para el PRI y su candidato Alberto Jiménez Merino ante la ausencia de una estructura sólida en este partido, ya que los principales liderazgos y operadores electorales del tricolor, en su mayoría, ahora están migrando a Morena.
Y una parte reducida de priistas, aún continúa en el PAN como parte de la cooptación que hubo del morenovallismo.
Sin contar que Alejandro Armenta, luego de haber sido derrotado en el proceso interno de Morena, ha adoptado una actitud de intentar descarrilar el proyecto electoral del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional.
Armenta pareciera que está dispuesto a aliarse con priistas o morenovallistas, con tal de que le vaya mal a su actual partido, es decir a Morena.
Segunda: la designación de Lorenzo Rivera confirma que hoy en día quien tiene el control del PRI, de la campaña a la gubernatura y de todo lo que se mueve en el ámbito priista es el ex gobernador Mario Marín Torres, quien promovió directamente la figura de Rivera Sosa para que se hiciera cargo del tricolor.
Como parte de ese dominio de Marín, se sabe que Rivera permanecerá en el cargo hasta que concluya el actual proceso electoral extraordinario y luego de ello, se impulsará a Ricardo Urzúa para que se electo como presidente del PRI para un periodo de cuatro años.
Es decir, se pretende que el PRI –hasta el año 2023– quede en manos de dos empresarios estrechamente vinculados al grupo político del ex mandatario poblano.
