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Le hacen fuerte vacío a Jiménez Merino por la presencia de Mario Marín

Le hacen fuerte vacío a Jiménez Merino por la presencia de Mario Marín

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Aunque el acto en que Alberto Jiménez Merino rindió protesta como candidato del PRI se percibió como una nutrida congregación del partido, en realidad el aspirante sufrió un importante vacío de las llamadas fuerzas vivas del tricolor, pues al acto no asistieron una larga lista de líderes de organizaciones, de alcaldes, de presidentes auxiliares y de quienes manejan una parte importante de la estructura electoral priista. Muchos se ausentaron por el rechazo que tienen hacia el exgobernador Mario Marín Torres y otros muchos, simplemente no fueron convocados, lo cual significó un fuerte maltrato que no hubieran sido llamados.

Alberto Jiménez Merino ha iniciado con el pie izquierdo su participación en el actual proceso electoral extraordinario, ya que el haber permitido la presencia de Mario Marín Torres en el acto en que se volvió el candidato oficial del PRI, ya le inyectó una alta dosis de impopularidad a su campaña, por la animadversión que muchos priistas sienten hacia el ex mandatario y porque una parte importante de la opinión pública sigue viendo al ex gobernador como sinónimo de corrupción y abusos de poder.

De ahora en adelante, el aspirante priista ya no se podrá sacudir la fuerte carga de estar identificado como parte del proyecto personal de Mario Marín de regresar a la política activa del PRI.

Si ya el PRI –de manera sorprendente– camina en el tercer lugar de las preferencias electorales y con un índice de intención del voto equivalente a la mitad del que tiene el PAN, que se encuentra en la segunda posición, con la marca de Mario Marín a cuestas, el tricolor se encamina a sufrir su contienda más catastrófica, toda vez que los escándalos políticos que generó el exmandatario detonaron el mayor índice de antipriismo en la última década de Puebla.

Parece que a Alberto Jiménez Merino le tiene que explicar que en el año 2010, cuando el candidato del PRI era Javier López Zavala, casi a la mitad de la campaña le llevaron el entonces abanderado priista una serie de encuestas en la cual le demostraban que dos terceras partes de los electores que se manifestaban en contra de votar por el Partido Revolucionario Institucional lo hacían en repudio a la imagen de Mario Marín Torres, mejor conocido con el mote de “góber precioso”.

En aquel entonces, los autores de los estudios demoscópicos le urgieron a López Zavala deslindarse de Mario Marín como una manera de poder empatar sus índices de intención del voto a los de su entonces contrincante, Rafael Moreno Valle Rosas.

Dicen que la respuesta del candidato habría sido, palabras más, palabras menos: “Si me desligo de Mario Marín, el gobernador me tiene amenazado con quitarme como candidato del PRI”.

Ese temor de López Zavala lo llevó a perder por más de 300 mil votos contra Moreno Valle y mandar al PRI a su peor crisis política, de la que no encuentra la salida desde hace casi nueve años.

Ahora a Jiménez Merino le podría estar ocurriendo algo similar.

Desde que apareció en un acto político realizado en un club de golf de Tehuacán y manifestó su deseo de ser candidato a la gubernatura, le acompaña y le pesa la mala imagen de Mario Marín.

En ese acto, el de Tehuacán, le acompañaron Valentín Meneses Rojas –el hombre de mayor confianza de Mario Marín– y Enrique Marín, hermano del exgobernador, y pese a esas presencias, Jiménez Merino negó que su proyecto político tuviera como padrino al exmandatario.

Desde entonces, la mayor parte de su activismo político lo ha utilizado para intentar deslindarse –sin mucho éxito– de la influencia de Marín Torres.

Al final pocos le han creído y por esa razón muchos priistas han optado por no mostrar ni interés ni entusiasmo en la candidatura de Jiménez Merino.

Para muchos líderes del tricolor todavía está vigente el agravio de que Mario Marín cuando fue mandatario solo gobernó con una pequeña facción de políticos leales, que se autodenominaban “la burbuja marinista” y que esta minoría excluyó al resto de los grupos del tricolor.

El que Mario Marín estuviera en la primera fila de la asamblea en que Jiménez Merino fue ungido como candidato, muestra con claridad tres situaciones:

Primera: que la campaña del PRI será manejada de lleno por lo que queda del llamado grupo marinista. Prueba de ello es que, Valentín Meneses sin tener cargo en el partido, lo sentaron –en el acto del viernes– en donde estaban los representantes de los sectores y líderes de organizaciones del partido.

Segunda: que aunque en el equipo de Jiménez Merino sepan que es muy impopular invitar a Mario Marín a un acto oficial del candidato, nadie puede evitar la asistencia del exgobernador, ya que es quien manda en el equipo de campaña.

Tercera: dejar que Mario Marín sea identificado con el proyecto electoral del tricolor, es una muestra clara de que en el PRI nadie tiene la esperanza de que el partido pueda ganar o por lo menos recuperar muchos de los votos que ha perdido desde el año 2010.