¿Romperá el INE la maldición de los debates?
Contracara
Por: Enrique Núñez
Por primera vez en Puebla, los aspirantes al gobierno estatal debatirán con las normas que dicte una autoridad federal; la histórica situación es una oportunidad invaluable para que el encuentro entre los suspirantes sea realmente una confrontación de ideas y no un enorme infomercial.
El INE aprobó que sea el próximo domingo 19 de mayo a las 20 horas cuando los suspirantes se enfrenten cara a cara en el CCU para realizar un ejercicio democrático que, al menos en teoría, será similar al que se realizó hace casi un año entre los candidatos a la presidencia de la República.
De repetir la fórmula, contar con la participación ciudadana pero sobretodo de tener el compromiso de los candidatos, el debate que veremos los poblanos será un encuentro digno de escucharse. Aunque subrayó, la voluntad política de los futuros abanderados será lo que más pese en esta ecuación.
¿Serán capaces los organizadores y los aspirantes de brindarnos a los poblanos un debate de verdadera altura?
Veremos y diremos.
Más ocurrencias, más tráfico y más caos
Nadie niega los conflictos viales que ya presenta la capital poblana y que se requiere un ordenamiento que también garantice el libre tránsito de peatones y ciclistas; pero en este como en la mayoría de los temas de la ciudad lo más importante es realizar una verdadera planeación que incluya las voces de diferentes sectores y de expertos.
La mañana de este lunes amanecimos con la noticia de que se aplicarán nuevas reglas de movilidad en la Angelópolis, propuestas que sobra decir, parecieran más unas puntadas u ocurrencias de Alejandra Rubio y Armando Pliego Ishikawa de la Secretaría de Movilidad que verdaderas respuestas a un problema que insisto, es real.
La idea de aplicar el 1X1 “porque funciona en otros municipios” resulta más que ridícula.
De entrada porque los estudios hechos por expertos en movilidad, dictan que las vialidades en donde se “implemente” el 1X1 no pueden tener más de un carril de circulación. Sí consideramos que prácticamente todas las vialidades del centro histórico tienen dos carriles, resulta imposible la operación exitosa de este programa.
Esto sin contar que los propios expertos observan que el flujo vehicular debe ser moderado, toda vez que el 1X1 en casos de altos niveles de circulación se hace sumamente lento por la alternancia de coche y coche.
Pero al margen de los expertos en movilidad, no viene a mi mente una calle en el Centro Histórico en donde pueda operar este tipo de programas viales.
El hecho de que el 1X1 sea exitoso en muchos municipios de menor densidad demográfica, no implica que en una metrópoli como Puebla funcione. Desafortunadamente, los caprichos de nuestros gobernantes, —en este caso Claudia Rivera— los hacen olvidar que no gobiernan un pueblito, sino la capital del estado.
En conclusión, el 1X1 no tiene una razón de ser.
Vamos ahora con la prohibición de las vueltas a la derecha. Entre otras cosas estas vueltas permiten fluidez a los automovilistas que no seguirán en línea recta y eso desahoga el caos de las vialidades primarias. Así ocurre en metrópolis de Estados Unidos como Texas, California o Florida y en muchas otras ciudades de alto tráfico.
Cancelar las vueltas continuas a la derecha sólo ocasionará filas de vehículos que contaminarán más y además alentarán la movilidad en la capital.
Considerando que la supuesta razón de estas medidas están basadas en el índice de atropellados en Puebla, me pregunto si el Ayuntamiento cuenta con algún estudio que refleje cuántas vidas se pudieron salvar si no existieran las vueltas a la derecha o si se aplicara el 1X1.
A mí parecer, estamos como dice el dicho, mezclando la gimnasia con la magnesia. Nada tienen que ver ni el 1X1, ni la prohibición de las vueltas continuas a la derecha con una posible baja en el número de personas atropelladas.
Por último, si la meta del gobierno de Claudia Rivera es reducir a cero el número de muertes por atropellamientos en la capital, la idea de reducir el límite de velocidad a 50 kilómetros por hora deberá acompañarse de medidas complementarias, desde endurecimiento de sanciones a quienes violen el Reglamento de Tránsito hasta una verdadera cultura vial que lo mismo aplique para automovilistas que para peatones, ciclistas y motociclistas.
Pero sobre todo, un trabajo conjunto con la autoridad estatal, para controlar a los cafres —no todos— que operan las unidades del transporte público.
Así las cosas, si la verdadera intención de estas tres medidas es disminuir las pérdidas de vidas por atropellamiento y accidentes viales, lamentó decirle a la alcaldesa que sus asesores no tienen la más mínima idea de movilidad.
Pero lo que sí le garantizo, es que terminaran de desgraciar el ya caótico tráfico de nuestra ciudad.
Advertidos están.
Cantado vale doble.
