Urzúa ya pasó cinco de seis aduanas necesarias para ganar la candidatura del PRI
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
El empresario Ricardo Urzúa Rivera, entre la semana pasada y la presente, ya pasó cinco aduanas necesarias para obtener la candidatura del PRI a gobernador de Puebla. Se trata del aval de tres líderes nacionales del tricolor, de dos cabezas de los grupos locales priistas y el respaldo de dos de los cuatro rivales que enfrenta para ganar la postulación. Lo único que le falta, es el componente más importante: el apoyo popular del electorado.
En el círculo cercano de Ricardo Urzúa se comenta con mucho optimismo, con mucha seguridad, que el empresario aeronáutico ya tiene lo suficiente para obtener la nominación priista y desplazar, de la candidatura y del control del PRI, al ex edil de la capital, Enrique Doger Guerrero.
Y es que en los últimos días recibió el espaldarazo de las dos figuras de mayor peso del PRI nacional: Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón, quienes controlan a los grupos de la llamada nomenclatura priista.
También, dicen, que ha recibido el visto bueno de la presidente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, quien se destacada por tener una pobre interacción con los líderes regionales del priismo nacional.
A nivel local, para nadie es un secreto que atrás del proyecto de Urzúa se encuentra la mano del ex gobernador Mario Marín Torres, quien busca de esta manera regresar a la política activa de Puebla, luego de haber sido obligado por el morenovallismo a autoexiliarse de los asuntos internos del PRI.
El ex gobernador Melquiades Morales Flores fue el primero en impulsar la carrera de Ricardo Urzúa, cuando era titular del Poder Ejecutivo. Ahora le ha vuelto a dar su aval para que sea aspirante a un cargo de elección popular.
Entre los aspirantes del PRI, se dice que ya existe un acuerdo entre tres de los 5 pretendientes de la candidatura de esta fuerza política.
La alianza que han signado –con Mario Marín como arbitro–, es que Ricardo Urzúa sería el candidato a la gubernatura.
Alberto Jiménez Merino se quedaría con la presidencia estatal del PRI, en lugar de Javier Casique Zárate.
Y Lorenzo Rivera, empresario forestal de la Sierra Norte, le darían la dirigencia de la CNOP o de la CNC.
Hasta aquí los proyectos de Urzúa y el ex gobernador Mario Marín parecen ir caminando de la mano, sin contratiempos y mucho mejor de lo que habían programado. Sin embargo, les falta lo más importante: el apoyo popular.
El PRI enfrenta un índice de rechazo superior el 40 por ciento del electorado, con lo cual aunque el tricolor pusiera de candidato al personaje más popular de México, no puede ganar nada, pues un amplio sector de la ciudadanía nunca sufragaría por este partido.
A nivel de los aspirantes de todas las fuerzas políticas, Ricardo Urzúa ni siquiera es mencionado en los sondeos más importantes que se han levantado en las últimas semanas.
Se estima que su índice de popularidad e intención del voto estarían por abajo del 5 por ciento. Es decir, no tiene nada.
Si con Enrique Doger, como el aspirante priista mejor posicionado, actualmente Morena le ganaría el PRI en una proporción de tres a uno; con Urzúa esa distancia entre ambas fuerzas políticas se podría ensanchar hasta cuatro a uno a favor del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional.
Los que promueven a Urzúa saben que es una empresa casi imposible ganar la próximo elección local.
El propósito de competir, dicen los conocedores, se centra en dos objetivos:
Primero: activar al PRI, sacarlo del marasmo, con la campaña electoral de Urzúa y con ello, preparar un proyecto de mediano plazo, que sería buscar ganar un número importante de alcaldías en los comicios intermedios que habrá en tres años.
Segundo: quitarle a Enrique Doger el control del PRI, la cual es una prioridad para Mario Marín, pues nunca se ha disipado la rivalidad que hay entre ambos.
Doger sigue siendo la mejor opción del PRI para medio sacar un resultado honroso en la siguiente elección.
Urzúa es la mejor opción para cohesionar al PRI y darle dinamismo rumbo a las contiendas electorales que habrá después de este año.
Son los dos proyectos que están en juego.
