Crece malestar en Morena debido a que en el gobierno del estado se privilegia a morenovallistas
Cuitlatlán
Por: Fermín García
La ratificación de dos altos funcionarios, Miguel Robles Bárcena como titular de la Secretaría de Educación Púbica y Bernardo Huerta Couttolenc como rector de la Universidad Tecnológica de Puebla, va a alimentar un creciente malestar político en contra del gobierno estatal interino encabezado por Guillermo Pacheco Pulido, ya que no se toma en cuenta a perfiles de Morena para ser incorporados al Poder Ejecutivo y debido a que se está a privilegiando a personajes vinculados al morenovallismo.
Tal situación está inquietando a alcaldes, legisladores y líderes de Morena que parten de una idea fundamental: el gobernador Guillermo Pacheco Pulido llegó al cargo gracias a los votos de los diputados locales lopezobradoristas y hasta ahora, fuera de Fernando Manzanilla Prieto y Luis Soriano Peregrina, quienes son secretario y subsecretario de Gobierno, no hay ninguna figura destacada de la coalición Juntos Haremos Historia en el gobierno del estado.
Lo que más intranquilidad, o mejor dicho enojo, provoca es que se privilegie a funcionarios ligados al morenovallismo y para ello, se haga a un lado a líderes de Morena, como es haber dejado en la SEP a Miguel Robles, quien llegó a Puebla de la mano de la extinta gobernadora Martha Érika Alonso Hidalgo, luego de que se había propuesto para ese cargo a Guillermo Aréchiga Santamaría, quien es diputado federal del movimiento lopezobradorista y es un importante líder del magisterio poblano.
O peor aún lo que ocurrió en la Universidad Tecnológica de Puebla, en donde ya se había vencido el periodo rectoral de Bernardo Huerta Couttolenc y en esta semana se le ratificó para un segundo periodo. Este hombre fue parte del gabinete de Rafael Moreno Valle Rosas cuando fue gobernador de Puebla, y fue pareja de Patricia Leal Islas, una de las principales integrantes del grupo político morenovallista.
De estos dos casos, la ratificación más preocupante es la de Miguel Robles Bárcena por dos razones: por no tener el perfil para encabezar la SEP y porque dejarlo en ese encargo, es dejar intacta la estructura electoral vinculada al morenovallismo que opera desde la Secretaría de Educación Pública.
Miguel Robles fue nombrado –en diciembre pasado– secretario de Educación por Martha Érika Alonso como parte de un acuerdo que la entonces gobernadora de Puebla tuvo con José Narro Robles, quien fue rector de la UNAM y secretario de Salud en el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Ese acuerdo es producto de la amistad que existe entre Narro y Rafael Moreno Valle Suárez, padre del ex gobernador Moreno Valle y ex presidente de la Fundación UNAM.
Robles Bárcena fue secretario de la Rectoría de la UNAM, además de ocupar otros cargos en esa institución, lo que sin duda la da un perfil de ser un conocedor de la educación superior, pero al mismo tiempo lo coloca como un inexperto en el manejo del nivel de enseñanza obligatoria, el cual es un sector que ocupa 90 por ciento de los recursos humanos y económicos de la SEP.
Diferentes actores del ámbito educativo local que han observado su desempeño, desde diciembre del año pasado, dicen que Robles Bárcena ha reconocido desconocer la mayor parte del funcionamiento de la SEP de Puebla y que carece de un equipo propio para controlar esa dependencia, la cual es la que más consume fondos del presupuesto estatal.
Esa situación es preocupante, ya que el secretario de Educación está enfrentando sus responsabilidades con la estructura de funcionarios que le heredó el anterior titular de la SEP, Ignacio Alvízar Linares, quien fue uno de los operadores electorales de Martha Érika Alonso.
Para nadie es un secreto que la operación electoral del morenovallismo se hacía desde tres dependencias públicas: las secretarías de Finanzas, Educación y Salud. Desde ahí salía el dinero y los encargados de la compra de votos.
Una prueba de ello, es que en 2015, morenovallistas participaron en la campaña electoral del ahora gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez Servién, y cuentan que desde las bóvedas de la SEP de Puebla salían camionetas con grandes cargamentos de dinero en efectivo para supuestamente comprar votos a favor del PAN en esa entidad.
Por tanto, el que siga vivo el equipo de funcionarios de Ignacio Alvízar quiere decir que en la SEP de Puebla está activa una importante y bien organizada estructura electoral del morenovallismo, misma que seguramente va a salir a competir contra Morena en la elección de junio.
