Eukid Castañón deja un fuerte vacío político-electoral en el PAN y el morenovallismo
Cuitlatlán
Por: Fermín García
El retiro de la vida pública de Eukid Castañón Herrera deja un fuerte vacío en el PAN, pues no solamente era uno de los personajes más cercanos al extinto matrimonio de Rafael Moreno Valle Rosas y Martha Érika Alonso Hidalgo, sino que era quien tenía el control de las estructuras electorales del morenovallismo, era quien conocía las alianzas que hacía esta expresión política y sobre todo, los verdaderos riesgos que enfrentaba el grupo que ha controlado el Poder Ejecutivo en los últimos ocho años.
Eukid Castañón sin duda alguna es el hombre más polémico del morenovallismo, temido por muchos, cuestionado por todos los detractores del grupo político y ampliamente respetado hacia el interior de la facción que en vida encabezó Rafael Moreno Valle Rosas, pues era quien conocía y controlaba a detalle todas las estrategias, los secretos y los operadores políticos que participaban en dicha expresión.
Después del trágico fallecimiento del matrimonio Moreno Valle–Hidalgo Alonso –la tarde del 24 de diciembre–, se decía que el morenovallismo se estaba reagrupando en torno a tres figuras centrales: el ex edil Luis Banck Serrato como el estratega; Roberto Moya Clemente como el encargado de las finanzas y Eukid Castañón como el hombre que manejaría las estructuras político–electorales.
Parecía ser un diseño que permitiría al grupo morenovallista salir a disputar a Morena, con mucho poder, la gubernatura en el proceso electoral extraordinario que próximamente arrancará.
Sin embargo, esa posibilidad se ha ido diluyendo por tres factores básicos:
El primero es sin duda alguna la ausencia de Rafael Moreno Valle Rosas, quien era el orquestador del grupo y como parte de ello, era quien tejía fuertes alianzas –siempre acompañadas de fuertes intereses económicos– con grupos políticos nacionales, dentro y fuera del PAN, para fortalecer sus proyectos políticos personales.
El segundo es que Luis Banck se ha visto muy limitado para hacer un trabajo político que permita caminar de la mano, por primera vez, a la dirigencia nacional del PAN, el panismo tradicional de Puebla y el grupo morenovallista. Esa falta de cohesión, que nunca ha existido, en esta ocasión ha inyectado una alta dosis de debilidad al panismo para salir a enfrentar un proceso electoral que será igual o más reñido al que hubo en 2018.
Y el tercero: el retiro de la vida pública de Eukid Castañón, con lo cual el PAN y el morenovallismo en su conjunto pierden al hombre clave que conocía y manejaba a detalle la estructura de operadores políticos, los núcleos de votantes y a los aliados. No era el responsable absoluto del trabajo electoral, pero sí era el encargado de los asuntos prioritarios o más delicados.
Por ejemplo, en 2013 él no estaba participando en la campaña electoral de ese año y casi a la mitad del periodo de proselitismo, le encargaron “descarrilar” el proyecto del aspirante priista Enrique Agüera Ibáñez y eso permitió que, José Antonio Gali Fayad, en su calidad de candidato del PAN, ganara con holgura la alcaldía de la ciudad de Puebla.
El año pasado Eukid Castañón estuvo ausente la mayor parte de la campaña electoral y al final de la misma fue incorporado para manejar la estrategia electoral de Martha Érika Alonso Hidalgo en los días previos al 1 de julio y durante las votaciones. Fue quien llevó el pulso del comportamiento del electorado y el que sacó adelante el controvertido resultado a favor de la esposa de Rafael Moreno Valle Rosas.
Ayer cuando dio a conocer su retiro de la vida pública surgieron muchas lecturas de ese hecho. Sin embargo, de alguna manera desde hace un par de años ya había anticipado su alejamiento de la política por cuestiones personales.
Alguna vez este columnista dialogó brevemente con Eukid Castañón en sus oficinas de la colonia La Paz, cuando se acercaba el fin del sexenio morenovallista, y ante la obligada pregunta ¿qué papel va a jugar en el próximo gobierno?, el entonces diputado federal respondió tajante, palabras más, palabras menos:
“Me retiro de la vida política. El único gobernador que me puede aguantar es Rafael Moreno Valle”.
Luego de esa afirmación explicó que seguiría a Moreno Valle en el proyecto que tenía de ser candidato presidencial, pero si no conseguía ese propósito, entonces se dedicaría a otra actividad que no fuera la política ni la administración pública. De alguna manera, cumplió con ese dicho.
