Marín empezó a aglutinar a los priistas para imponer a Jiménez Merino como candidato del PRI
Cuitlatlán
Por: Fermín García
Mario Marín Torres está de regreso a la política activa. Desde hace algunos días el ex mandatario emprendió un esfuerzo de aglutinar a las fuerzas del PRI en torno al llamado grupo Renovación con el propósito de jugar un papel protagónico en la elección extraordinaria de junio.
Dicen los conocedores del activismo de Marín que se ha trazado alcanzar por lo menos uno de los 3 siguientes objetivos:
Conseguir que el próximo candidato del PRI a la gubernatura sea Alberto Jiménez Merino, quien por tercera vez busca la postulación.
Que Juan Manuel Vega Rayet se convierta en el próximo presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, toda vez que el estatuto del partido ya marca la necesidad de renovar a la dirigencia priista.
Y el tercero, desplazar al morenovallista Enrique Doger Guerrero del control del PRI, como parte de la rivalidad que el ex candidato priista a la gubernatura y Mario Marín enfrentan desde hace 14 años.
A diferencia de otras ocasiones, Mario Marín en esta nueva oportunidad ahora sí se siente con la suficiente libertad y amplias posibilidades de recuperar una parte del poder político que detentó en la década pasada.
En mucho, esa posibilidad se debe a la desaparición del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quien lo tenía en una especie de retiro obligatorio.
Entre los años 2012 y 2016 Marín en tres ocasiones intentó retornar a la política activa del PRI y en igual número de ocasiones recibió amenazas directas de Moreno Valle de que si dejaba su retiro obligado le iniciarían procesos legales a él o los integrantes de su círculo cercano.
Esas advertencias obligaron al priista a vivir un permanente ostracismo.
Ahora –dicen los enterados– que ha comunicado a los miembros de su grupo, aglutinados en la corriente Renovación, que se agotaron todas las posibilidades de que los morenovallistas vuelvan a frenar sus proyectos dentro del PRI.
No a todos ha gustado el regreso del ex gobernador a la política activa.
En días pasados el ex diputado federal Óscar Aguilar hizo pública su salida del grupo Renovación, en el que aparecía como uno de los fundadores.
El malestar de Óscar Aguilar se fundamenta en que no se consensuó entre los integrantes del grupo Renovación el proyecto de impulsar a Alberto Jiménez Merino como aspirante a ser candidato del PRI a la gubernatura.
En el grupo Renovación todas las decisiones las toma Mario Marín Torres y las mismas son llevadas a cabo por Valentín Meneses y Adela Cerezo, quienes aparecen como las cabezas de esta corriente priista.
Lo interesante de este esquema es que el presidente estatal del PRI, Javier Casique Zárate, quien es el principal operador de Enrique Doger, a muchos ha presumido que él infiltró a Adela Cerezo en el grupo Renovación y que esta mujer lo mantiene informado de todos los movimientos del ex gobernador Mario Marín. ¿Será cierto?
