Subsecretaria de Pueblos Indígenas cierra su gestión viajando por Europa
Garganta Profunda
Por: Fermín García
Cuando se supone que todo el gobierno del estado se encuentra inmerso en el proceso de preparación de la entregarecepción de la actual administración, que le queda 17 días de vida, llama la atención que tres servidores públicos se encontrarían vacacionando por Europa, en un periplo que va a durar hasta los primeros días de diciembre.
Se trataría de María del Socorro Figueroa Andrade, quien es la subsecretaría de Atención a los Pueblos Indígenas de Puebla, quien no se ha destacado por ofrecer buenos resultados en el tema de la atención a la población que pertenece a las siete etnias que hay en el estado, sino por sus escándalos políticos, como fue haber dejado las filas del PRI y pasarse al PAN en el año 2013, luego de haber sido regidora y dirigente partidista en la capital bajo las siglas del tricolor.
Un segundo funcionario que estaría en ese viaje, que dicen los enterados incluye Francia y España, es Yuri Iván Contreras Viveros, quien es director de Formación Turística de la Secretaría de Cultura y Turismo Estatal, y a su vez, es el esposo de Socorro Figueroa.
El tercer servidor público que también participa en ese viaje de placer es Mario Ramírez Necoechea, quien es el secretario privado de María del Socorro Figueroa Andrade en la Subsecretaría de Atención a los Pueblos Indígenas.
Y un cuarto acompañante es Adriana Escamilla, quien no labora en el gobierno del estado y es esposa de Mario Ramírez Necoechea.
Sin embargo, es necesario hacer un apunte de gran relevancia en el tema de la presencia de Adriana Escamilla en ese recorrido por una parte del viejo continente, que en su condición de no servidora pública ella es libre de viajar cuando lo desee y sin ninguna restricción, pero en este caso si es importante su participación, ya que cuentan fuentes bien enteradas que esta mujer sería proveedora de la Subsecretaría de Atención a Pueblos Indígenas.
Entonces, no parece muy ético que compartan un mismo viaje a Europa una servidora pública y una proveedora del área de gobierno en que, la primera de ellas, ocupa un cargo directivo de alto rango.
Escamilla al parecer participa como proveedora de servicios para el funcionamiento del programa Embajadores Indígenas de Progreso, el cual ha funcionado en los dos últimos años para otorgar becas para cursos de idiomas en Estados Unidos, Canadá y Europa de alumnos destacados que provienen de comunidades indígenas del estado de Puebla.
Dicen las malas lenguas que si, se auditara ese programa, saldrían resultados interesantes, tales como que algunos de los jóvenes becados eran buenos estudiantes, pero con el pequeño detalle de que no eran indígenas.
El objetivo del viaje de la subsecretaria de asuntos indígenas, que habría iniciado el pasado 20 de noviembre y concluiría hasta el 3 de diciembre, es acompañar al matrimonio de Mario Ramírez y Adriana Escamilla en su luna de miel.
Un viaje de esa naturaleza debería ser estrictamente del ámbito privado, si no fuera por los siguientes detalles:
Socorro Figueroa y sus dos acompañantes hombres están viajando en un momento complicado del actual gobierno, que es el cierre de la actual administración que concluye el 14 de diciembre. Es una etapa en que se supone nadie puede tener largas ausencias y mucho menos por una actividad lúdica.
O habría que preguntarse: ¿No será acaso que estos tres servidores públicos se fueron sin permiso? Sobre todo habría que hacerse dicha interrogante, porque a Socorro Figueroa Andrade le gusta ostentarse como “consentida” del actual gobierno ¿Será cierto?
Otro detalle: nadie puede cuestionar la amistad que seguramente une a los dos matrimonios que están de viaje, pero lo que no es ético en que entre los asistentes esté presente una proveedora de servicios a una parte del gobierno, porque entonces se puede prestar a la interpretación de que ese periplo podría ser para pagar favores por el otorgamiento de contratos. O por lo menos eso supondrían los críticos mal pensados. ¿O no?
