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Rodrigo Abdala, en el conflicto poselectoral

Rodrigo Abdala, en el conflicto poselectoral

Por: Jorge Rodríguez

Para pulsar la posición de la dirigencia nacional de Morena y de Andrés Manuel López Obrador en el conflicto poselectoral de Puebla basta con seguir los pasos de Rodrigo Abdala Dartigues, el futuro coordinador regional del Gobierno de la República que estará asentado en territorio estatal.

Si quiere evitar la estridencia de diputados locales electos como Gabriel Biestro y José Juan Espinosa, así como los reclamos furibundos de Luis Miguel Barbosa, que por obvias razones jura y perjura que Yeidckol Polevnsky y el mismísimo presidente electo estarán con él hasta la muerte -en estricto sentido figurado, por favor-, voltee entonces hacia Abdala.

El personaje en cuestión, ingresado en las filas de Morena gracias a los buenos oficios políticos del exgobernador Manuel Bartlett, es el único en Puebla que trae línea directa de la dirigencia nacional y de los colaboradores cercanísimos que rodean a López Obrador.

Si se queda con lo que dicen los radicales es posible que no pueda construir una buena idea acerca de lo que ocurre en torno al conflicto poselectoral en el seno de Morena.

Por un lado están quienes aseguran que López Obrador moverá lo que tenga que mover en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para anular la contienda de gobernador, en perjuicio de Martha Erika Alonso y los partidos que la postularon; por otro, quienes afirman que el tabasqueño ha dejado solo a Barbosa por la inexistencia de argumentos sólidos para demostrar el supuesto fraude.

A todos ellos ignórelos, pues solo especulan en función de sus intereses personales.

Quien no parece guiarse de esa manera es Abdala.

El todavía diputado federal ha mantenido una actitud intermedia en el pleito que derivó de la jornada electoral del primer domingo de julio.

Si bien participó en la marcha de protesta del 12 de agosto, no se ha sumado a la cascada de acusaciones beligerantes que Barbosa y algunos más han expresado en contra de Martha Erika, gobernadora electa, así como contra el exmandatario Rafael Moreno Valle.

Ahora, eso tampoco significa que esté del lado del panismo o que Morena haya cedido la plaza.

Abdala tiene indicaciones específicas en su proceder con el Gobierno del Estado.

Al diputado federal le han ordenado no reunirse con el gobernador, José Antonio Gali, para arrancar el proceso de transición mientras no exista un fallo del Tribunal Electoral Federal.

Pese a su buena relación personal Gali y Abdala no se han sentado todavía a platicar del arribo del nuevo gobierno y de las necesidades que este tiene.

Eso muestra que la disputa poselectoral no le es indiferente a los jerarcas del nuevo partido hegemónico en el país.

Dicen los que saben que el conflicto por la gubernatura se resolverá hasta noviembre.

Siga entonces la actuación de Abdala.

Para bien o para mal, guste o no a los involucrados y a los observadores, es quien tiene un mejor panorama de lo que ocurre alrededor del tema,

Si no mejor, por lo menos más frío y desinteresado.

Twitter: @jorgerdzc