La batalla no es jurídica, ya es política
Serpientes y Escaleras
Por: Ricardo Morales
Mucho se ha hablado sobre el proceso interpuesto por el candidato de Morena a la gubernatura de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, para solicitar al TRIFE la nulidad de la elección a gobernador celebrada en Puebla.
No deja de llamarme la atención los diferentes puntos de vista de algunos importantes juristas como Carlos Meza Viveros, a quien conozco desde hace muchos años, hasta podría decir que iniciamos a la par en nuestras respectivas carreras.
El fin semana, la Sala Regional de la ciudad de México del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, determinó que los hechos de violencia registrados el pasado 1 de julio en un total de 32 casillas del distrito electoral No. 11 no eran suficientes para anular la elección de Puebla.
Por supuesto que de inmediato comenzaron como siempre las celebraciones y las aclaraciones, de ambos bandos en disputa de la gubernatura.
Morena se apresuró a aclarar que se trataba de la impugnación interpuesta por el PRI a la elección y no la del Movimiento de Regeneración Nacional, la cual sigue su curso.
El jurista Meza Viveros le echó más leña al fuego, al asegurar que se iba a anular la elección a gobernador y revelar que él es el abogado de Barbosa en esta causa, lo cual por supuesto llamó mucho la atención.
Yo ni siquiera estudie leyes, ni mucho menos, no puedo contradecir a un personaje del tamaño de Carlos Meza, el cual me conoce y a quien conozco muy bien, pero en lo personal, creo que el tema de la impugnación de Puebla ya no es jurídico, sino político y depende de manera total y exclusiva de lo que diga el “dedito divino” del nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador.
La sola reunión que el próximo líder de la bancada de Morena en la Cámara Baja, Porfirio Muñoz Ledo, sostuvo con cuatro de los magistrados que integran el pleno del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación constituyen en si un escándalo ¿o no, mi querido Carlos?
En otros tiempos, esto se interpretaría como que el diputado federal Muñoz les fue a tirar línea a los doctos personajes que integran el Tribunal, porque no creo que hayan platicado del mundial de Rusia y el triunfo de Francia, ¿verdad?
Pero más allá de eso, el propio López Obrador, a su estilo personal, marcó el rumbo de este proceso al señalar que para él Barbosa era el gobernador de Puebla, sin que aun hubiera de por medio la impugnación correspondiente.
No dudo ni un minuto de la capacidad de Carlos, personalmente trabajamos juntos varios asuntos en donde había tremendas injusticias de por medio, lo conozco muy bien y él a mí. Pero lo que sí sé, es que en el caso Puebla las cosas ya no están en el ámbito jurídico, López Obrador las metió en el terreno político y de la negociación.
Sea cual sea el resultado de la impugnación, advierto que para Puebla se avecinan días difíciles, lo mismo para mi país, el cual aún no advierte el tamaño de las cosas que están por venir y se mantiene emborrachada por el resultado electoral del pasado 1 de julio.
Me resulta inconcebible por ejemplo que personajes como la coordinadora de campaña de López Obrador, salga a descalificar el nombramiento del exgobernador, Manuel Bartlett Díaz, como nuevo director general de la CFE, cuando se supone que son miembros de un mismo equipo.
Como también me resulta inverosímil, que un grupo de personajes oscuros, lo cuales ni siquiera hicieron su carrera en Puebla, hoy quieran desestabilizar a la entidad, sin importarles que pueda pasar con los más de 5 millones de almas que vivimos en este estado.
Mi querido Carlos, la batalla por Puebla ya no es jurídica, es política, tú lo sabes y está completamente en manos de quien será el próximo presidente, un hombre que no tiene contra pesos en el ejercicio del poder, con todo lo peligroso que tú sabes que va a resultar eso para nuestro amado México. Tu amigo y admirador.

