Tráfico de influencias en la resolución del recurso de violencia de género del PAN
Por: Cuitlatlán
Fermín García
En la resolución del recurso legal que la coalición “Por Puebla al Frente” presentó por violencia política de género contra el PRI y Morena, salta una parte obscura, de tráfico de influencias, por la presencia de Rubén Enrique Becerra Rojas–Vértiz, un personaje que funge como juez y parte en la atención de litigios del orden electoral, muchos de los cuales han sido favorables al morenovallismo.
De acuerdo con una foto oficial –ver abajo– del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que se encuentra con el #JusticiaAbierta, se observa que en la audiencia del 29 de mayo de este año, en la cual se analizó el otorgamiento de medidas cautelares por violencia política de género solicitadas por la coalición Por Puebla al Frente contra el PRI y Morena –de acuerdo al expediente SUPJDC329/2018–, se encuentra representando a la primera de estas fuerzas políticas Enrique Becerra Rojas–Vértiz, quien tiene un cuestionado historial de tráfico de influencias.
Enrique Becerra RojasVértiz fue magistrado electoral de la sala regional del TEPJF en Monterrey, Nuevo León, y luego de ese cargo se convirtió en visitador general del propio Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, siendo en este segundo encargo donde aparece una conducta inapropiada y antiética.
Como visitador del TEPJF, Rojas–Vértiz tenía la función de revisar el desempeño de los magistrados electorales del estado de Puebla.
Y entre esos magistrados electorales de Puebla, se encontraba su esposa Claudia Barbosa Rodríguez.
Por tanto, Enrique Becerra Rojas–Vértiz tenía la obligación de excusarse de revisar el trabajo de su cónyuge, al existir un conflicto de intereses, que se supone sanciona las normas del Poder Judicial.
Curiosamente cuando Claudia Barbosa fue magistrada del Tribunal Estatal Electoral, hubo un paquete de más de 400 resoluciones que tenían dos características:
Primero: siempre había unanimidad, es decir el mismo criterio, de parte de los entonces magistrados Claudia Barbosa, Ricardo Adrián Rodríguez y Francisco Javier de Unanue. El que no hubiera discrepancia de criterios y siempre votaran de manera uniforme, necesariamente tenía que despertar sospechas de que los miembros de ese tribunal podían estar actuando bajo consigna política.
Nunca se les investigó por esa situación, en mucho tal vez por la relación conyugal entre Enrique Becerra Rojas–Vértiz y Claudia Barbosa.
Segundo: muchas de esas resoluciones siempre fueron favorables para los intereses político–electorales del morenovallismo.
Ahora Claudia Barbosa es consejera del Instituto Estatal Electoral y su esposo, Enrique Becerra Rojas–Vértiz, es quien ha aparecido como representante legal de la coalición Por Puebla al Frente ante el TEPJF, luego de que fracasó su intento, hace no mucho, de convertirse en consejero del Instituto Nacional Electoral.
Habría que preguntarse: ¿Enrique Becerra Rojas–Vértiz llegó a esa audiencia –la que se ve en la fotografía– al TEPJF como un litigante más para representar al PAN morenovallista o su presencia es para utilizar sus relaciones dentro del Poder Judicial electoral para obtener fallos a favor de sus representados?
No cabe duda, que esta historia es una muestra más de como el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas infiltró al Poder Judicial federal para que siempre sus intereses fueran salvaguardados.
¿O alguien cree que es una coincidencia la aparición de Enrique Becerra Rojas–Vértiz en esa audiencia del pasado 29 de mayo?
