¿Es real que en Miami, en 2009, Marín y RMV negociaron la gubernatura de Puebla?
Cuitlatlán
Por: Fermín Alejandro García
El regreso del tema de Mario Marín Torres, del “góber precioso”, al ámbito electoral –introducido por el candidato presidencial Ricardo Anaya Cortés– revive una pregunta básica: ¿fue real que en 2009, en Miami, el entonces gobernador de Puebla y el panista Rafael Moreno Valle Rosas negociaron el resultado de dos procesos electorales consecutivos?
La versión que existe sobre esa supuesta negociación, de la que se ignora si solo es una leyenda urbana o es una explicación real de la derrota del PRI en 2010, se habría dado con la mediación, con la presión, de la entonces poderosa Elba Esther Gordillo Morales, presidenta del SNTE y mentora política de Moreno Valle, quien se encontraba en la cima de su dominio sindical.
Según lo que se cuenta, las cosas fueron así:
Mario Marín Torres habría recibido un mensaje de parte Rafael Moreno Valle Rosas a principios de 2009, que era el penúltimo año del gobierno marinista, para sostener una reunión secreta y emprender una negociación en torno al proceso electoral federal que estaba en curso en ese momento.
La cita para evitar ser vistos, o espiados, era en Miami, Estados Unidos, en un domicilio privado.
De acuerdo con lo que se cuenta, Marín aceptó la propuesta del entonces senador Moreno Valle y se hizo acompañar de un alto funcionario del gobierno del estado, quien es su compadre, amigo y compañero político de toda la vida.
En Miami, se dice, que ya sentados en una misma mesa Marín y Moreno Valle, cada uno acompañado por una persona, de pronto irrumpió Elba Esther Gordillo Morales, quien ya había roto con el PRI y no tenía una militancia partidista.
La presunta crónica de los hechos dice que apareció cargando un voluminoso expediente y que no permitió que nadie de los asistentes la ayudara a trasladarlo. “La maestra” llegó hasta la mesa en que estaban los actores políticos presentes y habría azotado el legajo sobre el mueble y sin saludar, habría exclamado, palabras más, palabras menos:
“Mario ya estamos cansados de ti; este es tu expediente con el que te podemos hundir”.
Luego la dirigente sindical le dijo que por eso querían llegar a un acuerdo electoral con él.
Frente a ese escena sorpresiva, se dice que Marín guardo silencio, no mostró enojo ni angustia. Solamente miró unos segundos a los demás y sin decir nada, se levantó, se despidió brevemente y se marchó junto con su acompañante.
Al llegar al hotel de La Florida en que se habrían hospedado, los dos priistas que fueron a ese encuentro se encontraron con la notificación de que les habían dejado un par de paquetes.
El acompañante de Marín habría tenido la precaución de llevarse unos de esos paquetes y ya en Puebla se percató de que era un expediente contra Mario Marín. Supuso que era una copia del que cargaba Elba Esther Gordillo en Miami.
Luego de varios días, cuenta esa versión no autorizada ni confirmada por los supuestos actores de ese oscuro arreglo, Mario Marín aceptó volverse a sentar en Miami con la misma contraparte. Al segundo encuentro no llegó Elba Esther Gordillo, pero los participantes dialogaron sabiendo que tenían la mirada remota de “la maestra” encima de ellos.
La propuesta del morenovallismo habría sido la siguiente: que el PRI arrasara en la elección federal de 2009, para ello habría ayuda desde adentro del PAN; y los comicios de 2010, los de la renovación de la gubernatura de Puebla, serían ganados por el albiazul y Rafael Moreno Valle Rosas.
¿Qué había a cambio de ello? Que si Moreno Valle ganaba la elección de 2010, con ayuda del marinismo, entonces habría absoluta impunidad a favor de Mario Marín Torres. No se abriría la más mínima investigación en su contra por actos de corrupción o abusos de poder.
Los que cuentan esta historia no saben si ahí mismo Marín habría aceptado o lo hizo más tarde. Pero dan por hecho que desde ese momento en el primer círculo del marinismo y del morenovallismo se dio por entendido que había un acuerdo para definir el resultado electoral de 2010.
¿Fue cierta esa historia? Los protagonistas siempre la van a negar. A ninguno le conviene aceptar públicamente que existió dicha concertacesión. La historia resulta convincente frente a los hechos ocurridos en 2009, 2010 y a lo largo del morenovallismo.
Hasta ahora no hay una explicación lógica de por qué el PRI en 2009 se repuso del escándalo del llamado Lydiagate y pudo arrasar en la elección federal, pues ganó las votaciones en todos los distritos. Un año después, sin que hubiera un factor determinante, el tricolor se debilitó totalmente y perdió la gubernatura, la mayoría del Congreso local y las alcaldías más importantes de la entidad. Lo que dio el inicio al morenovallismo.
Un factor que jugó a favor del PAN y de Moreno Valle es que en 2010 Marín fue quien impuso a todos los candidatos a la gubernatura y las alcaldías. Y en el caso de los aspirantes a presidentes municipales, fue evidente que puso a los peores perfiles. En algunos lugares, como San Pedro Cholula, el abanderado del tricolor fue el que aparecía en el último lugar de las encuestas.
Tanto en el PRI y el PAN, hay muchas explicaciones para decir que el resultado electoral de 2010 se dio por factores que nada tiene que ver con una supuesta negociación entre Mario Marín y Rafael Moreno Valle Rosas en la ciudad turística de Miami.
Sin embargo, para lo que no hay una aclaración es por qué Moreno Valle no tocó ni con un pétalo de una rosa a Mario Marín a lo largo de su sexenio. Un comportamiento que sigue vigente hasta el presente.
