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Números electorales deben tener aterrorizado al morenovallismo

Números electorales deben tener aterrorizado al morenovallismo

Cuitlatlán

Por: Fermín Alejandro García

Las últimas encuestas que marcan un empate técnico entre los candidatos a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa Huerta y Martha Erika Alonso, tendrían que tener a estas alturas aterrorizado al morenovallismo, pues podría estar caminando a la inversa del mismo esquema con el cual en 2010 ganó Rafael Moreno Valle Rosas la titularidad del Poder Ejecutivo y por primera vez sacó al PRI de Casa Puebla.

Hace ocho años, entre el fin del periodo de precampaña y la primera semana de la campaña electoral, que era entre los últimos días de marzo y primeros de abril, había una ventaja de siete puntos del entonces aspirante del PRI y PVEM, Javier López Zavala, frente al candidato de la alianza PAN, PRD, Convergencia y Panal, Rafael Moreno Valle Rosas.

Al inicio de 2010, el PRI aventajaba al PAN por 24 puntos. La empresa Roheisen Marketing & Consulting fue la primera que públicamente advirtió –durante el arranque de abril, luego de la semana santa– que López Zavala había perdido esa ventaja que le llevaba a Moreno Valle, ya que el priista tenía 34 por ciento de la intención del voto frente a 27 por ciento del panista, como resultado del impacto que ambos habían tenido en el periodo de precampañas.

Esos siete puntos de ventaja, que daban mucha confianza al PRI de que no sería derrotado por la oposición, se esfumaron en las tres primeras semanas de la campaña electoral, cuando el desgaste que sufría el gobierno de Mario Marín Torres cayó como una losa irremovible sobre Javier López Zavala, quien era visto por la opinión pública como una continuidad del marinismo sin ninguna mínima modificación.

En mucho, la confianza –en 2010– del tricolor de que Rafael Moreno Valle no iba a crecer en el índice de intención del votos era la guerra sucia que había en su contra y que no había cohesión en la coalición de partidos que lo postulaban, ya que dominaban  las desavenencias por la nominación de los aspirantes a presidentes municipales.

El error más grave es que Javier López Zavala nunca quiso, o nunca pudo o nunca lo dejaron, hacer un deslinde, rompimiento, o breve separación de su persona frente al descrédito que sufría Mario Marín Torres.

La soberbia y confianza que envolvía al PRI era su firme creencia de que iba a ganar gracias a su estructura electoral que estaba formada por cientos de comités de beneficiarios del programa Unidos para Progresar, que desde la Secretaría de Desarrollo Social entregaba dinero en efectivo a los grupos de ciudadanos que se organizaban en torno a un supuesto proyecto social de beneficio colectivo.

Ahora que estamos en el mismo periodo examinado de 2010, que es finales de marzo y principios de abril, es necesario anotar lo siguiente:

De acuerdo con la empresa Massive Caller, Martha Erika Alonso tiene una intención del voto del 30.08 por ciento frente a 29.5 por ciento de Luis Miguel Barbosa Huerta. Algunos no le dan mucho crédito a este sondeo por ser telefónico.

Sin embargo, algunas encuestas cara a cara marcan que el candidato de Morena le llevaría seis puntos a la candidata del PAN.

Es decir, la candidata del partido oficial no tiene los siete puntos que a estas alturas tenía de ventaja en 2010 el candidato oficial del PRI.

Faltan cinco semanas para que arranquen las campañas electorales por la gubernatura de Puebla y aún no se deja sentir el fuerte desgaste que habrá del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas sobre la figura de su esposa, la abanderada del PAN.

Otro medición adversa para la aspirante albiazul es que de acuerdo con el último sondeo de El Financiero el candidato presidencial del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, Ricardo Anaya Cortés, ya habría sido alcanzado en el segundo lugar de la contienda por el aspirante priista José Antonio Meade.

Mientras que Andrés Manuel López Obrador, el líder de Morena, ya rebasó los 40 puntos.

Esto es, Ricardo Anaya parece ser un lastre para Martha Erika Alonso y todos los candidatos albiazules, perredistas y de Movimiento Ciudadano del estado de Puebla.

Y López Obrador es un fuerte motor impulsor para el crecimiento de Barbosa y todos los que forman parte de la coalición encabezada por Morena.

El PAN poblano le está apostando a que su estructura electoral en el estado le alcanza bien para ganarle a Morena. Es un poco, la misma confianza que había del PRI en 2010.

Sería incorrecto decir que ya está decidido el resultado electoral de 1 de julio en el caso de la gubernatura. El desenlace dependerá de lo siguiente:

De la capacidad de Martha Erika Alonso Hidalgo de desmarcarse de los negativos del gobierno de Moreno Valle y que Luis Miguel Barbosa Huerta los exhiba, los sepa recordar, ente el electorado poblano.

Que los candidatos a alcaldes del PAN y de Morena tengan la pericia de generar votos a sus referentes estatales y nacionales, y no que estén solamente esperando a que los jale la popularidad de Alonso y Anaya, así como de Barbosa y López Obrador, respectivamente.

Y un tercer factor, es ver quién se gana los votos de un PRI poblano que ya está desahuciado.

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