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Masiva y silenciosa deserción de priistas a Morena y al PAN

Masiva y silenciosa deserción de priistas a Morena y al PAN

CUITLATLÁN

Por Fermín Alejandro García

A diferencia de otros procesos electorales, en esta ocasión las protestas por imposición de candidatos del PRI a presidentes municipales han sido muy pocas, en mucho porque en ese partido se está viviendo una masiva, silenciosa y persistente deserción de líderes regionales, de grupos y organizaciones que ya están pactando alianzas con el PAN o con Morena, al percibir que la campaña tricolor camina al despeñadero.

En otras contiendas, la sede del PRI en la temporada de definición de candidatos a ediles enfrentaba largos periodos con bloqueos y de tomas del edificio ubicado en la Diagonal Defensores de la República. Ahora, los únicos que han mostrado su inconformidad son los miembros de la cúpula priista en la disputa de espacios en la lucha por diputaciones y regidurías.

Esta situación tiene una explicación: en la medida que pasa el tiempo, el proyecto electoral del PRI poblano va adquiriendo un rostro de “desastre”. En el ánimo de las bases priistas ya se percibe que Enrique Doger Guerrero, el aspirante a gobernador, y Guillermo Deloya Cobián, el abanderado por la alcaldía de la capital, no van a poder remontar en las intenciones del voto y se quedarán atorados en el tercer lugar de la contienda.

Ese pesimismo en mucho se ha contagiado porque la dirigencia estatal del PRI nunca mostró un esfuerzo para cohesionar al partido y reposicionarlo en el ánimo del electorado.

Al final lo que prevaleció fue el interés de Jorge Estefan Chidiac de asegurarse una senaduría plurinominal y Rocío García Olmedo una diputación local de representación proporcional. Ambos, están en vías de entregar la dirigencia estatal del PRI a Javier Casique Zárate e Isabel Merlo Talavera, quienes serán el presidente y la secretaría general del tricolor, respectivamente, en un momento coyuntural en que ya no debería haber cambios en la dirección del partido.

A su vez, Javier Casique llega a la dirigencia priista con la promesa de que tendrá el lugar uno en la lista de candidatos plurinominales al Congreso local, con lo cual ya no tiene la necesidad de ganar la próxima elección para tener un cargo público en los siguientes años.

Los ganadores del desastre que se vive en el PRI son tres personajes de la oposición al tricolor, que tiene como principal característica, que en su momento fueron importantes líderes del Partido Revolucionario Institucional.

Por el lado de Morena, Alejandro Armenta Mier ha sido el aglutinador de un número importante de grupos de militantes que, desde ahora, ya se están integrando a la estructura electoral del movimiento lopezobradorista.

En el otro polo, Fernando Morales Martínez, como líder del Partido Movimiento Ciudadano, y José Alarcón Hernández, del Partido Compromiso por Puebla, son los principales operadores del morenovallismo que están captando a líderes priistas inconformes con el tricolor.

Frente a este sombrío panorama hay una persistente duda: ¿Este desastre es resultado de la negligencia de la cúpula priista o porque se vendió al morenovallismo?

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