López Zavala le hace un vacío a Enrique Doger
Cuitlatlán
Por: Fermín Alejandro García
Una figura ausente y de mucho peso en el arranque del proyecto de Enrique Doger Guerrero para buscar ganar la gubernatura de Puebla como aspirante del PRI es la de Javier López Zavala, quien fue el abanderado del tricolor hace siete años. El vacío que ha hecho el ex diputado federal es una muestra clara de que la candidatura de Doger no se construyó con unidad, cohesión, participación de varias fuerzas importantes del tricolor.
Reflejo de lo anterior fue la rebelión que ayer encabezó Álvaro Alatriste, quien es esposo de la edil de Tehuacán, Ernestina Fernández, y está al frente del liderazgo del PRI en la segunda ciudad más importante del estado. Su registro como precandidato a gobernador es una muestra de que Doger y en general, el PRI, no han sido incluyentes.
A Alatriste no lo pueden acusar de ser desleal o estar controlado por el morenovallismo –tal como sucede con muchos priistas–, pues al revés ha sido un líder perseguido y que resistió junto con su esposa, la represión del grupo político del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas. Por eso resulta grave que lo hayan excluido y encabece un movimiento para denunciar la imposición de candidatos en el PRI.
Una tercera figura que está ausente es la de Leobardo Soto Martínez, el líder de la CTM. Es cierto que este dirigente obrero ha sido beneficiado por el morenovallismo, pero al mismo tiempo encabeza a la única organización importante que le queda al instituto tricolor, junto con Antorcha Campesina.
Soto, López Zavala y Alatriste son solo la punta del iceberg de un severo problema que enfrenta el PRI poblano –desde 2010– que es la falta de cohesión, de lealtades, de un proyecto sólido para recuperar el poder.
Doger tenía que haber desplegado ya una operación conciliatoria con todos los grupos, lideres y facciones del PRI.
O por lo menos haber exigido que esa tarea la hicieran los dirigentes del PRI, Jorge Estefan Chidiac y Rocío García Olmedo.
Pero para nadie es desconocido que Estefan, el presidente del tricolor, casi no pisa el PRI. Se la pasa en la Ciudad de México intentando entrar al primer círculo del candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña.
Y Rocío García Olmedo, la secretaria general, riñe con todo. En lugar de resolver los problemas del partido, ella es quien los genera.
Son más los priistas que se han alejado del PRI por entrar en conflicto con Rocío García Olmedo, que los incorporados a las tareas del partido por la secretaria general.
En el caso de Javier López Zavala es necesario preguntarse: ¿Qué pasaría si Doger hace campaña sin su apoyo, sin su presencia?
Luego de siete años en que era el hombre más poderoso del priismo poblano, en el presente está muy disminuida su fuerza electoral.
Sin embargo, tiene el mérito de que es un priista que luego de sufrir una fuerte derrota no se retiró de la vida política o se sumió en la depresión existencial, tal como pasaron con otras figuras como las de Enrique Agüera, Germán Sierra Sánchez, Carlos Alberto Julián y Nacer, Mario Montero o Blanca Alcalá.
López Zavala tiene siete años recorriendo el estado. Se mantiene cercano a la estructura del PRI. Y en tres procesos electorales ayudó a varios candidatos priistas a ganar los comicios.
Dicen sus colaboradores que es claro que ya no tiene el arrastre de 2010, que aunque perdió la elección de gobernador, consiguió la votación más alta de un candidato del PRI en la historia del estado de Puebla.
Pese a esa condición, la estructura en la que incide López Zavala todavía puede ser generadora de unos 100 o 200 mil votos. Una cantidad fundamental para alguien que quiera ganar la titularidad del Poder Ejecutivo.
Se dice que López Zavala está negociando caro su amor. Si no le dan posiciones importantes se va a cruzar de brazos para dejar perder al PRI.
O todavía está a tiempo de desertar a Morena.
Si Doger no corrige pronto la falta de unidad en el PRI, va a adquirir el mismo grado de vulnerabilidad de José Antonio Meade Kuribreña, a quien ya se ve como un aspirante débil, extraviado, flojo, sin gracia y que está llevando al tricolor de retorno a las filas de la oposición.
