Aranda se reunió cuatro veces con Bartlett para buscar candidatura de Morena
Cuitlatlán
Por: Fermín Alejandro García
La que propuso a Ana Teresa Aranda Orozco como posible candidata de Morena fue la propia ex dirigente panista, ex aspirante independiente a la gubernatura y una de las líderes de la resistencia al morenovallismo. Ella fue quien buscó y sostuvo cuatro reuniones con el senador Manuel Bartlett Díaz con el propósito de que fuera el mediador para obtener una postulación en la fuerza política que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
Aranda ayer definió que no aceptó ser candidata de Morena por no coincidir ideológicamente con este partido político.
La verdadera razón –cuentan los allegados de quien fue secretaria de Desarrollo Social en el gobierno de Vicente Fox Quesada– por la que Ana Teresa Aranda no pudo llegar a un acuerdo con Morena es que arribó muy tarde a buscar una posición en esa fuerza política.
Aprovechando de que limó bien asperezas con Manuel Bartlett, luego de que fueron acérrimos rivales políticos durante el mandato como gobernador del primero de ellos, Aranda se acercó al senador de Morena para expresarle que ella estaba dispuesta a contribuir, a luchar, para evitar que el morenovallismo siga controlando la vida política del estado de Puebla.
En ese sentido, Ana Teresa Aranda le pidió a Manuel Bartlett que mediara para que ella pudiera obtener la candidatura a la gubernatura del estado.
Las pláticas entre ambos constaron de cuatro reuniones, que incluyeron comidas en la casa privada de Bartlett en la Ciudad de México.
La respuesta que recibió la ex panista es que ya estaba muy avanzado el proceso en el cual se había decidido que el abanderado a la gubernatura será Luis Miguel Barbosa Huerta.
Entonces le propusieron, de parte de Andrés Manuel López Obrador, que aceptara ser candidata a la alcaldía de Puebla. Hacer dupla con Luis Miguel Barbosa Huerta. La ex panista pidió tiempo –dicen fuentes bien enteradas y cercanas a la ex líder albiazul– para decidir. Su respuesta se programó para esta semana.
En el año 2016 había sido al revés el acercamiento: en esa ocasión Morena le propuso a Ana Teresa Aranda ser la candidata a la gubernatura de Puebla
En aquella ocasión dijo que no, pues no se veía levantando el brazo de Andrés Manuel López Obrador, con quien tiene diferencias ideológicas. Por eso siguió con su proyecto de ser candidata independiente a la llamada minigubernatura.
Para esta ocasión decidió, dicen, aceptar el liderazgo de López Obrador.
Lo que al final no le pareció fue no lograr la candidatura a la gubernatura.
Cuentan que al principio no vio mal salir a pelear por la alcaldía de la capital.
El factor que la hizo desistir se llama: Eduardo Rivera Pérez, quien va a ser el candidato del PAN a la alcaldía.
Aunque Ana Teresa Aranda rompió con el PAN, partido al que ahora cuestiona con severidad, no dejó de tener una estrecha relación con Eduardo Rivera. Los une la amistad, que caminaron juntos cuando el albiazul era la principal fuerza opositora del PRI.
Por eso la ex panista ha decidido apoyar desde fuera de Morena a esta fuerza política.
Crisis de operadores electorales en el PAN
Algunos actores importantes del PAN están prendiendo “los focos rojos”, pues advierten que la clásica operación electoral del morenovallismo está borrada, debilitada, pese a que la candidata a la gubernatura es Martha Erika Alonso Hidalgo, la esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
La propia Martha Erika Alonso ha dado a conocer que el líder de los operadores morenovallistas, Eukid Castañón Herrera, está fuera del control de la estructura electoral y que no va a participar en su campaña.
Dicen que al PAN han llegado operadores de otros estados, principalmente de Oaxaca, de personajes cercanos a Diódoro Carrasco Altamirano, el secretario general de Gobierno.
El problema es que esos estrategas no conocen el estado, a los liderazgos regionales del PAN, a los movilizadores de las estructuras del albiazul y sobre todo, a los operadores de las fuerzas políticas rivales.
Tal situación es benéfica para Morena y el PRI, en caso de que el segundo de estos partidos realmente salga a competir por la gubernatura.
Aunque aparenten que todo está bien, hay una crisis organizativa en el PAN.
