Está lista ya la expulsión de Socorro Quezada del PRD
Cuitlatlán
Por: Fermín Alejandro García
Este martes, en la Ciudad de México, se realizó la audiencia en que se ventilaron alegatos y pruebas del proceso disciplinario que se le sigue a Socorro Quezada Tiempo, la presidente estatal del PRD poblano, con lo que se dejaron las bases para que –a la brevedad– se ejecute su expulsión de esta fuerza política, bajo la acusación de que ha utilizado los recursos del partido a favor de Morena y de su virtual candidato a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa Huerta.
En dicha audiencia sus acusadores no pudieron presentar algún elemento contundente que demuestre una conducta ilegal o antiética de Socorro Quezada, pero en cambio si se exhibió una lista de pruebas manipuladas para inculparla, que consiste en declaraciones de prensa que se sacaron de contexto o se mangonearon para presentar fragmentos que hacen suponer que la dirigente perredista si convocó a apoyar una posible candidatura de Luis Miguel Barbosa.
A Socorro la acusan de que, por medio de declaraciones de prensa, convocó a la militancia del PRD a sumarse a Morena y la eventual nominación de Luis Miguel Barbosa Huerta como aspirante a la titularidad del Poder Ejecutivo. Por eso la tildan de traidora de la fuerza política que representa. Con ello se ha exigido su expulsión del partido, situación que la Comisión Jurisdiccional del instituto del sol azteca se propone ejecutar en los primeros días de noviembre.
Atrás del proceso disciplinario se encuentra la mano de Carlos Martínez Amador, el director del Colegio de Bachilleres, quien busca la expulsión de Quezada para que después se convoque a una sesión de Consejo Estatal del partido y ahí él pueda asumir el cargo de presidente estatal del PRD, toda vez que en la actualidad es secretario general de dicha organización partidista, en la cual –por cierto– no ha puesto un pie en los dos últimos años.
Esa maniobra forma parte de una estrategia del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas para promover en Puebla una candidatura conjunta entre el PAN y el PRD, en torno a su esposa Martha Erika Alonso Hidalgo, para que sea aspirante a la gubernatura. La necesidad urgente de echar a Quezada es su firme posición de rechazar que el abanderado del Frente Ciudadano por México sea la cónyuge del ex mandatario estatal.
Los argumentos de Quezada Tiempo son claros e inobjetables: el PRD no puede apoyar al morenovallismo que ha sido represor de alcaldes surgidos de las filas de este partido político.
La estrategia que los morenovallistas están siguiendo contra Socorro Quezada, con la complicidad de la corriente Nueva Izquierda, es que la acusan de desviar los recursos del PRD poblano a favor de Barbosa y de Morena.
El sustento de esa acusación es muy endeble, por no decir inexistente, que consiste en presentar declaraciones de prensa en las cuales Socorro Quezada dice que si aceptaría y apoyaría una candidatura de Barbosa a la gubernatura de Puebla.
La trampa es que en las transcripciones y audios que se presentaron ante la Comisión Jurisdiccional del PRD, se suprimieron los fragmentos en los cuales Quezada decía que aceptaría una postulación de Barbosa Huerta “si es parte de una coalición de Morena con el Partido de la Revolución Democrática y el PAN”.
Nunca dice que pide apoyar a Morena sin que se tenga aprobada una coalición electoral con el PRD, como condición básica.
El manejo embustero que se dio en la Comisión Jurisdiccional, en la audiencia de ayer al medio día, es que a Quezada solamente le daban la oportunidad de decir: “si o no”, respecto a ser la autora de las declaraciones de prensa en cuestión.
Dicho comportamiento faccioso es consecuencia de que Nueva Izquierda es la que controla la Comisión Jurisdiccional. Es decir, es juez y parte, porque quienes acusan de traición a la presidente del PRD poblano son miembros de esa expresión política.
A Quezada el único campo de defensa que le dieron fue reconocer que es su voz la que se escucha en los audios, pero no le permitieron argumentar que son declaraciones incompletas, que las sacaron de contexto o las manipularon.
Otro absurdo es que en julio pasado Enrique Rivera, el representante del PRD ante el Instituto Estatal Electoral, es quien presentó la queja contra Socorro Quezada, y las pruebas en su contra son declaraciones de prensa se produjeron un mes después.
Es decir, primero se acusó y luego se cometió la falta.
La audiencia de este martes servirá para que en breve se haga realidad el proyecto de Rafael Moreno Valle Rosas y de Alejandra Barrales Magdaleno, la líder nacional perredista, de expulsar a Socorro Quezada de la presidencia estatal del PRD poblano.
Sin embargo, la forma tan burda y sin consistencia en que se llevó a cabo la audiencia –de ayer– le da cabida a Socorro Quezada de acudir ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y ganarle a los perredistas morenovallistas.
Dicho de otra manera, a Quezada ya le ganaron la primera batalla, pero todo indica que la dirigente le puede ganar la guerra al grupo de Rafael Moreno Valle Rosas.
