Con Barbosa en Morena, ¿Camino libre para el PAN y el PRI?
La Entrega
Por: Marco Aurelio Mirón
La designación de Luis Miguel Barbosa Huerta como coordinador de organización electoral de Morena para el estado de Puebla y en consecuencia, su inminente arribo a la candidatura de este partido al gobierno estatal, abre la puerta a favor de las aspiraciones del PRI y PAN con sus respectivas coaliciones.
El ex perredista tiene la experiencia político-electoral para medio enfrentar las estrategias y embates que le puedan generar en campaña los adversarios del tricolor y del panismo.
Si lo ubicamos en el contexto del lenguaje de Andrés Manuel López Obrador, será una guerra de “puercos contra marranos”.
Tomando en cuenta el discurso renovador de Morena, Barbosa Huerta estará en una situación vulnerable a diferencia si hubiera sido elegido como coordinador de organización electoral de Morena, el ex rector de la UDLAP, Enrique Cárdenas.
El partido de la “esperanza de México” tendrá que estar preparado para enfrentar las “balas” que le vengan del PRI pero principalmente de Acción Nacional, pues el senador Luis Miguel Barbosa es un tipo con una “larga cola” y ha sido en Puebla comparsa tanto de gobiernos priistas, como el de Mario Marín, como recientemente con el gobierno aliancista de Rafael Moreno Valle Rosas.
Como ejemplo está el señalamiento en su contra del tema de los moches donde el morenovallismo ya lo exhibió con los 400 millones de pesos que supuestamente cobró a ocho ediles que resultaron beneficiados con aportaciones federales.
Aunque habrá una respuesta de Barbosa a los potenciales ataques como ya lo hizo al difundir desde el senado el espionaje telefónico, ordenado supuestamente por el morenovallismo, estará expuesto al bombardeo por su “negro” historial que ha dejado a lo largo de los últimos 20 años.
Todo indica que la postura de Andrés Manuel López Obrador está por no triunfar en Puebla y mejor reforzar su proyecto nacional que lo lleve a ganar la Presidencia de la República.
Gana con Barbosa para tener un operador electoral, capaz de enfrentar las tetras priistas y panistas, pero pierde en la capacidad de poder captar a votantes de clase media y media alta que no simpatizan con los partidos tradicionales.
Caso contrario con una figura fresca que representaba Enrique Cárdenas.
Si bien carece de estructura y experiencia política, su discurso no político con ideas renovadoras podrían significar una válvula de escape que llamara la atención de los indecisos o de los que están en duda de seguir apoyando al gobierno estatal actual por un tema de continuidad del morenovallismo en caso de cumplirse que Martha Erika Alonso sea la abanderada del blanquiazul.
El PRI, también parece renacer y puede darle la pelea al PAN en territorio poblano, pero todo dependerá del apoyo federal.
En consecuencia podría pasar de la tercera posición a ser franca oposición del régimen actual en las elecciones de 2018. Pese a perder las dos últimas elecciones estatales -2010 y 2016-, tiene arraigo y fortaleza en el interior del estado, caso contrario a Morena sin importar que tenga al ex perredista de candidato.
Luis Miguel Barbosa Huerta significa un factor de riesgo para el discurso renovador y justiciero de Andrés Manuel López Obrador, quien pregona “no mentir”, “no robar” “no traicionar al pueblo”.
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La semana pasada le di a conocer en este mismo espacio el doble juego que lleva a cabo Sergio Quiroz Corona para ser candidato del PAN a la presidencia municipal de San Andrés Cholula, mostrando cierto coqueteo con Morena e involucrando a su esposa, Eva Suárez, para que sea contendiente de este partido político.
Dado que el Comité Directivo Estatal del blanquiazul ya lo tiene identificado como un elemento poco confiable que busca su interés personal, este personaje no está cruzado de brazos y busca el arropo de otra fuerza partidista.
Me refiero al Partido del Trabajo (PT).
Fotografías enviadas al correo electrónico de este reportero, se puede observar al ex funcionario cholulteca en una reunión aparentemente de trabajo con integrantes de esta fuerza política.
Parece que Sergio Quiroz está obsesionado con p estar en la boleta del 2018 sin importar que ande coqueteando con otras fuerzas políticas directa o indirectamente, aunque jure amor al PAN.
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Ahora que está el proceso de reconstrucción del estado de Puebla por el terremoto del pasado 19 de septiembre, Juan Manuel López Arroyo, delegado de la SEDATU, se ha vuelto parte fundamental de apoyo en la tarea que encabeza desde el gobierno federal, Juan Carlos Lastiri Quirós.
El delegado es un operador consolidado, con capacidad probada para enfrentar retos de esta magnitud.
Se trata de un personaje discreto, sin buscar los reflectores pero sí con habilidad profesional y política suficiente para ofrecer buenos resultados en el censo realizado en las zonas afectadas por el fenómeno telúrico.
Esa misma discreción le ha facilitado operar de manera consensada lo mismo con los presidentes municipales de las regiones afectadas o con el Gobierno Estatal, buscando dar buenos resultados a su jefe inmediato Juan Carlos Lastiri, subsecretario de la SEDATU.
Sin embargo, una cosa es el proceso de organización y otra los hechos.
Ambos personajes tienen la responsabilidad de ofrecer resultados inmediatos, sobre todo porque los enemigos políticos estarán pendientes de cualquier falla o error para darlo a conocer.
Si Juan Manuel López Arroyo y Juan Carlos Lastiri, logran salir delante de este reto, sin duda les dará la fuerza necesaria para pensar en el 2018 y consolidar su proyecto político.
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@Marcomironc
