¿Nos olvidamos de Mara?
A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez
¿Tan pronto nos olvidamos de Mara?
Eso parece haber sucedido tras el terremoto del pasado 19 de septiembre.
El sismo y sus consecuencias, donde sobresalen el recuento de daños, el ejemplo de solidaridad de los poblanos y la reconstrucción de inmuebles que apenas comienza, terminaron de golpe con el debate público que se gestaba alrededor del homicidio de Mara Fernanda Castilla Miranda.
De reojo nos hemos enterado del arranque del proceso penal con el que se busca resolver el caso y que tiene en la mira a Ricardo Alexis N., ahora ex chofer de Cabify, como único y principal sospechoso del crimen.
Que si las diligencias en el Motel del Sur no se realizaron debido a la reprogramación de una audiencia; que si al presunto homicida no se le pudo entregar una notificación porque andaba en un penal distinto al que suponía la autoridad judicial; que si el abogado defensor jura que su cliente es inocente.
El inicio de la historia judicial que sobrevino al asesinato de la estudiante de la UPAEP ha pasado desapercibido frente a la obligada atención social que requería el temblor.
Eso no es culpa de nadie.
Atender la crisis derivada del terremoto era, y es, una prioridad.
Sin embargo, aun con eso, los hechos relacionados con Mara continuaron gestándose.
En medio de la vorágine post-sísmica, cuatro diputados locales se negaron a darle pase automático a una nueva solicitud de su compañera Geraldine González Cervantes para activar la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres.
En otro suceso, un empresario y representante hotelero, Gustavo Ponce de León, se atrevió a dudar en público de la culpabilidad de Ricardo Alexis y puso contra la pared las versiones de la Fiscalía General del Estado.
En el peor de los acontecimientos ocurridos en la última semana, otra mujer, de nombre Nazarea Iraís Simón Aguilar, profesora de bachillerato y taxista, fue ultimada dentro de su vehículo en las inmediaciones del municipio de Nealtican, en la zona de los volcanes.
La muerte de esta mujer de más de 30 años no fue objeto de interés en redes sociales como en su momento lo fue la desaparición de Mara, pero vino a recordar que, aun con la tragedia ocasionada por el movimiento telúrico y las obligadas tareas de reconstrucción física y social que ya se han puesto en marcha, el problema de la violencia contra las mujeres sigue vigente.
Al margen de lo que ocurra con Ricardo Alexis, del castigo penal que se le imponga en caso de que se confirmen todas las sospechas que existen en su contra, la sociedad civil –esa misma que fue modelo de generosidad para ayudar a los damnificados del sismo—y las instituciones públicas –donde se incluyen los tres poderes del Estado—tienen un ineludible pendiente con Mara.
Todos tenemos un pendiente con la joven de 19 años oriunda de Xalapa.
Erradicar de la raíz cerebral de los hombres la idea de que las mujeres están para servirles y hacer lo que ellos quieran, aun en contra de su voluntad, no suena sencillo.
Pero justo ahí es donde se tiene que empezar.
Por las mujeres que han sido asesinadas, pero principalmente, por las que siguen vivas.
El sismo es prioridad, en efecto, pero podemos, y debemos, atender todo a la vez.
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El alcalde Luis Banck Serrato decidió hacer ajustes en la dirección de comunicación social del ayuntamiento de Puebla. Manuel Miranda deja la titularidad de esa importante área, que ahora será ocupada por Juan Carlos Oseguera Gutiérrez, quien se desempeñaba como jefe de prensa del DIF municipal.
Oseguera es esposo de Michelle Olmos, que trabajó como responsable de redes sociales en el gobierno de Rafael Moreno Valle y en la actualidad es asesora de Banck en temas de comunicación digital.
Miranda deja esa oficina, pero no el ayuntamiento.
Permanecerá en el círculo de confianza del presidente municipal y le seguirá ayudando en temas de comunicación política.
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