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Lucrar con la tragedia, la otra cara del sismo

financiamiento público para hacer campaña. Ese es el mensaje que mandan a los ciudadanos y eventuales electores, a quienes quieren impresionar, que el dinero que se les obsequia desde el presupuesto público es, en realidad, prescindible.

Lucrar con la tragedia, la otra cara del sismo
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A Puerta Cerrada

Jorge Rodríguez

Nuestra clase política está colmada de especímenes ancestrales que se niegan a ingresar en una dinámica social verdaderamente participativa e incluyente.

Los avances tecnológicos, el empoderamiento de internet y el auge de ciudadanos anónimos que a través de redes sociales claman por ser tomados en cuenta no han sido correspondidos por los políticos, que aún hoy insisten en tratarnos, a los potenciales electores, como menores de edad.

Si bien el terremoto del 19 de septiembre mostró lo mejor del país, una sociedad civil volcada en apoyo a los damnificados, como en Puebla, también presentó lo peor, una clase política hambrienta de instrumentos de manipulación para obtener, desde ahora y por anticipado, beneficios electorales.

Las horas siguientes al sismo del martes 19 sirvieron para exponer condolencias, mensajes de solidaridad, palabras de aliento y llamados a los partidos políticos a no lucrar con la tragedia.

Ninguno hizo caso.

En poco tiempo fuimos testigos del bombardeo de imágenes en redes sociales que mostraban a políticos magnánimos frente a la desgracia de las víctimas del temblor.

Aspirantes a cargos de elección popular convertidos en “salvadores” inundaron Twitter, Facebook e Instagram.

Así politizaron la ayuda para los damnificados, aunque lo mejor estaría todavía por venir.

En tres días, estos imperturbables especímenes brincaron de las fotografías y los videos en redes a esa ocurrencia monumental que sugiere destinar el dinero público de los partidos, incluido el correspondiente a los gastos de campaña de 2018, a las labores de reconstrucción.

En efecto, en un presunto arrebato de generosidad, dirigentes de partidos y eventuales candidatos optaron por deshacerse de cientos de millones de pesos para apoyar a los damnificados.

Los primeros en hacer pública su propuesta fueron los integrantes del frente conformado por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

En un video publicado el viernes, Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado propusieron usar el dinero de los partidos para esos fines.

Les siguieron Andrés Manuel López Obrador, de Morena, y Enrique Ochoa Reza, del PRI.

Con algunas variantes, los cinco dirigentes caminaron por la misma línea.

El primer problema es que cuesta creer en la autenticidad de la propuesta.

Resulta imposible no pensar en la contienda electoral de 2018 cuando todos los presidentes de partido hablan de despojarse de sus recursos para ayudar a los necesitados.

¿Cuándo en el pasado han hecho eso?

¿Cuándo han privilegiado el interés de la sociedad civil por encima de los suyos?

Ahora resulta que los partidos no necesitan las millonarias prerrogativas que cobran cada año ni el financiamiento público para hacer campaña.

Ese es el mensaje que mandan a los ciudadanos y eventuales electores, a quienes quieren impresionar, que el dinero que se les obsequia desde el presupuesto público es, en realidad, prescindible.

Reaccionaron frente a la demanda de una masa amorfa originada en las redes sociales.

Unos se subieron al tema para venderse como generosos y solidarios y los otros no quisieron quedarse atrás.

En este cruento escenario de guerra preelectoral, cada batalla que se libra es relevante para el cumplimiento de los objetivos: conquistar y/o retener el poder.

De eso se trata este falso debate.

Una vez más, los partidos intentan engañar a sus electores.

Pero hay un segundo problema.

Lo que no dicen Anaya, Barrales, Delgado, López Obrador y Ochoa es de dónde sacarían el dinero para hacer campaña.

¿De la administración federal, de la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y de los gobiernos estatales?

¿De “padrinos” invisibles que se apropiarían de las instituciones, y de sus recursos, por obra del financiamiento privado?

La politización de la ayuda para damnificados del sismo llevó a un asunto delicado.

Nuestra obligación es observar su avance y levantar la voz cuando haga falta.

Twitter: @jorgerdzc

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