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#SismoPuebla: ¿Estarán los políticos a la altura de la sociedad civil?

#SismoPuebla: ¿Estarán los políticos a la altura de la sociedad civil?
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A Puerta Cerrada

Por Jorge Rodríguez

La sociedad civil hizo su tarea.

Tras el terremoto de 7.1 grados Richter que sacudió a los poblanos la tarde del martes 19 de septiembre, miles de personas ajenas al gobierno y los partidos políticos, en su mayoría jóvenes estudiantes, salieron a las calles para organizar una reacción inmediata frente a la crisis.

En el zócalo de la ciudad de Puebla montaron un centro de acopio que antes de medianoche ya estaba colmado de víveres y grupos de voluntarios dispuestos a partir a donde fuese necesario para salvar vidas y ayudar a los sobrevivientes en medio de la tragedia.

Desde el martes, los muchachos del zócalo, organizados en cadenas humanas, bajaban la ayuda de los automóviles en que les era entregada, la almacenaban, la clasificaban, la subían de vuelta a otro vehículo y la enviaban a un albergue, comunidad o municipio específico, donde hiciera falta.

Funcionarios municipales intentaron coordinar el centro de apoyo, pero fueron los jóvenes, de más de 20 años y menos de 30, quienes terminaron por hacerse cargo de la organización y la logística que imperaría en ese sitio de la ciudad en los días por venir.

La grata sorpresa fue que el zócalo había sido solo uno de los muchos sitios destinados a ejercer la solidaridad.

A la mañana siguiente, miércoles, cuando los medios de comunicación ya habían informado a detalle el tamaño de la tragedia, esa misma legión de ciudadanos jóvenes y generosos seguía mostrando evidencia de su valor.

Sin detenerse en barreras de clase ni ideología, armaron brigadas para levantar aquello que solo puede levantar la suma de voluntades y esfuerzos humanos.

Replicaron centros de acopio por toda la ciudad, incluidos municipios de la zona metropolitana, lo mismo en universidades que en supermercados y hasta domicilios particulares; organizaron grupos de apoyo para retirar escombros; llevaron alimentos preparados a los albergues y partieron con vehículos propios a los pueblos de la región Mixteca que requerían ayuda inmediata.

Sin más motivación que la empatía con los necesitados, sin llevar beneficio económico de por medio ni aspirar a un cargo de elección popular en 2018, como lo hacen casi todos los políticos profesionales (que viven de ello) en nuestro estado, los muchachos del temblor dieron cátedra de heroicidad en momentos de crisis.

Mi generación no hizo lo mismo por los damnificados del sismo de 1999.

Quizá porque no había redes sociales, porque fueron menos los muertos o por simple y penoso desinterés, quienes rondábamos los 25 años a finales del siglo pasado no aportamos en colectivo al rescate ni la reconstrucción.

Esta vez fue, y es, diferente.

Lo que sigue, por desgracia, necesita más que la pasión de los poblanos desligados del gobierno y los partidos políticos para llegar a buen fin.

Una vez establecido el número de víctimas mortales y de personas que aún se encuentran heridas, 45 en el primer caso y 85 en el segundo, hasta la noche del sábado, según información del gobernador José Antonio Gali, el problema se focaliza en las miles de familias que perdieron su vivienda o están por perderla debido a los daños estructurales causados por el sismo.

De 12 mil 400 inmuebles afectados, hasta el corte del fin de semana, 2 mil 500 requieren reconstrucción total, entre viviendas, escuelas, templos y edificios.

Para demoler y volver a construir una casa se necesitan recursos públicos, y los recursos públicos no son administrados por la sociedad civil, sino por las entidades gubernamentales.

Eso es lo que sigue: el deber de los tres niveles de gobierno para responder con prontitud y eficiencia a la reconstrucción de inmuebles, principalmente viviendas.

Hay albergues, sí, pero no todos los damnificados están ahí ni los que están podrán permanecer en el sitio por tiempo indefinido.

Reconstruir es una prioridad.

La sociedad civil ya puso el ejemplo.

Toca el turno a los políticos, de todos los niveles de gobierno y de todos los colores partidistas.

Twitter: @jorgerdzc