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Maldita ironía: Otra vez en 19 de septiembre

Maldita ironía: Otra vez en 19 de septiembre
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A Puerta Cerrada

Por Jorge Rodríguez

Que sucediera un terremoto de consecuencias trágicas el mismo día que se cumplía un aniversario más del sismo de 1985 era impensable.

Año con año, desde aquel movimiento telúrico que devastó a la Ciudad de México y dejó un miedo profundo en el imaginario colectivo de los mexicanos, autoridades gubernamentales y ciudadanos nos fundíamos en simulacros que asemejaban más a ceremonias litúrgicas que a verdaderas acciones preventivas de protección civil.

Con la apatía acostumbrada llegamos al martes 19 de septiembre de 2017, resignados frente al deber que nos llamaba a participar en una recreación más del terremoto imaginario, ese que amagaba con regresar pero que no se materializaba pese a los 32 años transcurridos.

Podía acontecer un nuevo sismo, sí, seguramente algún día, pero nunca en la fecha del aniversario.

Eso es lo que pensábamos.

El temblor del 15 de junio de 1999 se acercó a los recuerdos que la sociedad civil tenía del fenómeno de 1985, pero no fue igual.

Tampoco el del pasado 8 de septiembre, al menos no para los poblanos.

Ayer, sin embargo, el destino jugó una ironía mordaz.

Tras el simulacro de rigor que realizaron autoridades públicas, como cada 19 de septiembre desde hacía tres décadas, la tierra se cimbró.

Un temblor de 7.1 grados, con epicentro en Axochiapan, Morelos, ocurrido a la 1 de la tarde con 14 minutos, sacudió nuestra tranquilidad.

Una vez concluido el episodio sísmico pudimos deducir que ese día pasaría a la historia en el calendario de las tragedias nacionales.

Y así fue.

Quienes estábamos en el centro de la ciudad de Puebla atestiguamos los daños provocados a las antiguas, y en muchos casos, deterioradas casonas.

Personas con gestos de pánico salieron a las calles para escapar de una muerte que por segundos vieron cercana.

Rastros de marquesinas y recubrimientos de cemento inundaron las banquetas.

Algunas bardas sucumbieron ante la fuerza del movimiento.

Para entonces el pavor y la desinformación eran generalizadas.

Conforme avanzó el tiempo y las comunicaciones se restablecieron fue que se conocieron datos precisos.

Uno, dos, tres muertos fueron contabilizándose en la ciudad, hasta llegar a siete.

Fuera de la capital del estado el escenario era peor, con 36 fallecidos, la mayoría de ellos en municipios de la región mixteca, cercana, claro, a Morelos.

Cuarenta y tres muertos en total hasta el cierre de esta columna.

A nivel nacional la cifra era de 224 decesos, repartidos entre la capital del país, Morelos, Estado de México, Guerrero y Puebla.

La pesadilla se había hecho realidad.

Lo impensable también:

Que 32 años después, en el mismo día, un terremoto volviera a sembrar destrucción y muerte entre los mexicanos.

Maldita ironía.

Twitter: @jorgerdzc

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