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Los Pinos ordenó un proyecto para recuperar Puebla para el PRI y luego lo canceló

Los Pinos ordenó un proyecto para recuperar Puebla para el PRI y luego lo canceló

Cuitlatlán

Fermín Alejandro García

Hace ocho meses desde Los Pinos se dio la orden de elaborar un programa especial para que el PRI pudiera disputarle al PAN la gubernatura de Puebla. Dicho proyecto consistía en quitarle su base social al morenovallismo. La idea general de cómo lograr el avance del tricolor en la entidad venía caminando bien, contaba con una importante aportación económica y se tenía identificados a los actores locales que debían ser incluidos. Sin mayor explicación, hace tres semanas se canceló, al parecer sin posibilidades de ser reactivado.

Curiosamente hace tres semanas fue cuando Rafael Moreno Valle Rosas hizo un alto en la campaña de proselitismo que desplegaba por todo el país –con docenas de espectaculares, regalo de miles de libros, presentaciones públicas y mensajes en redes sociales– y empezó a comunicar a su grupo político que no había posibilidades de convertirse en candidato presidencial, luego de que las encuestas lo ubican sin ninguna capacidad de ganar la contienda federal de 2018.

Tal coincidencia despierta la sospecha de que Moreno Valle al verse derrotado dentro del PAN haya emprendido una negociación con el PRI para que el morenovallismo conserve la gubernatura de Puebla a cambio de que el ex mandatario actúe a favor de los intereses del tricolor en el proceso electoral que está a punto de arrancar.

Lo cierto es que hace ocho meses desde Los Pinos, la sede de la presidencia de la República, se dio la orden de elaborar un programa que permitiera quitarle la base social que posibilita al PAN, o mejor dicho al morenovallismo, ganar elecciones locales en el estado.

Se llamó a un grupo de expertos electorales y de conocedores de la realidad poblana. El primer diagnóstico fue que el PRI en el estado, en ese entonces, sí tenía la capacidad de disputar la gubernatura si había un respaldo político y económico del gobierno federal.

Para ello se detectaron a 112 verdaderos líderes sociales que serían incluidos en ese programa para que acabaran siendo los ejecutores de la acciones de promoción del voto a favor del PRI.

No se trataba de dirigentes políticos, sino de líderes que sí mueven a importantes núcleos de electores, ya sea por sus actividades laborales, sociales, productivas o comerciales.

Ya se tenía listo todo para que el programa arrancara en breve y en unos meses se tuviera del lado del PRI a importantes grupos sociales, sin importar quién fuera el candidato priista a la gubernatura.

Los diseñadores del proyecto, hace algunos meses, presentaron una propuesta presupuestal que rondaba los 800 millones de pesos, en un primera etapa. Nadie en Los Pinos puso objeción al ejercicio de esa cantidad de dinero.

Recuperar una gubernatura a favor del PRI vale mucho dinero, por lo que nadie de los que participaban en el proyecto pensaban que la disposición de recursos económicos sería un problema, una limitante.

Se equivocaron. Hace tres semanas les dijeron que no había dinero para continuar con las labores de echar andar la propuesta a favor del PRI.

Alguien argumentó que 2018 será un año de austeridad presupuestal mayor a la que ha existido en el presente ejercicio fiscal.

Nadie se creyó ese cuento.

No era dinero que se estuviera ejerciendo desde alguna dependencia oficial como para que surjan criterios de racionalidad del gasto público.

Todos los que participaban en es proyecto saben que hay motivos políticos de por medio para cancelar la propuesta.

El mensaje es claro: el panista Rafael Moreno Valle Rosas sigue siendo uno de los consentidos de Los Pinos. Hay una complicidad que lleva a quienes toman las decisiones desde la presidencia de la República a darle un trato deferente al ex gobernador de Puebla.

Más allá de los motivos que hay atrás para frenar el proyecto de recuperar la plaza de Puebla a favor del PRI, lo que queda claro es que los tiempos para ejecutar esa tarea ya se están agotando.

Tumbarle al morenovallismo su base social no es algo que se haga en cuestión de días o semanas.

Por lo que queda claro que, por ahora, el tema de Puebla todavía no es una prioridad para el PRI nacional.

Dicha situación podría cambiar cuando surja el candidato presidencial del PRI.

Pero tal vez ya sea tarde para buscar alternativas para derrotar al morenovallismo, que en 2018 no tendrá límites en sus gastos para conservar el poder.