Quitar candados y preparar la elección en Puebla, los puntos de la plática de los priistas
Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez
Dos temas centrales se abordaron ayer por la noche en la reunión que sostuvieron los priistas de Puebla con su dirigente nacional, Enrique Ochoa Reza, en la sede del CEN.
El primero de ellos versó acerca de la necesidad de eliminar los candados establecidos en estatutos que por ahora impiden la postulación de candidatos sin carrera ni militancia partidista.
En palabras de Ochoa Reza, el PRI debe volverse un partido más democrático, en el que no existan limitantes ni restricciones para ningún ciudadano que pretenda ser abanderado a un cargo de elección popular, aun sin poseer credencial del tricolor.
La pronunciación de estas palabras quedó en el ambiente como el preparativo del priismo nacional para apuntalar la eventual nominación de José Antonio Meade o José Narro Robles, secretarios de Hacienda y de Salud en el gabinete de Enrique Peña Nieto, para la elección presidencial del 2018.
La encomienda para eliminar los candados deberá concretarse en la XXII Asamblea Nacional del próximo 12 de agosto.
El segundo tema tuvo que ver con Puebla.
Frente a la abrumadora asistencia de los priistas del estado, que hasta hace poco le reprochaban la falta de interés en los asuntos locales y le exigían una interlocución directa, sin intermediarios, Ochoa Reza dio las primeras pinceladas para encarar, desde Puebla, la contienda electoral que se avecina.
En coordinación con Jorge Estefan Chidiac, el presidente del CEN pidió a los poblanos armar un documento que contenga el planteamiento para regresar al gobierno del estado en 2018.
El texto debe responder a dos interrogantes concretas:
“¿Cómo recuperar Puebla?” y “¿qué proponen para ello?”.
Quién sabe si lo dijo en serio o no, si lo propuso con la mejor de las intenciones o más bien obligado por las circunstancias, por el desplazamiento de más de 40 poblanos a la Ciudad de México que se encontraban ansiosos por escucharlo, pero nombró responsables para la tarea y fijó plazos.
Ochoa Reza pidió a Luis Antonio Godina y a Silvia Tanús Osorio hacerse cargo del documento y regresar en 30 días a la capital del país para someterlo a una primera evaluación.
Del futuro candidato a gobernador no dijo nada.
Y no podía.
Sin abanderado presidencial definido, lo demás es pura ficción.
La reunión había sido programada a las 6 de la tarde pero comenzó hasta cerca de las ocho de la noche y concluyó a las 11.
***
Luis Banck Serrato no sabe bien a bien dónde estará a finales de 2018, pero confía en sus buenas circunstancias para creer que un nuevo cargo público le esperará una vez que concluya su paso por la presidencia municipal de Puebla.
Es probable.
Las condiciones actuales permiten pensar que Banck Serrato estará en las boletas electorales del próximo año.
Como candidato a qué, es aún incierto, pero es muy posible que ahí esté.
El edil puede aspirar lo mismo al gobierno del estado que a una senaduría o una diputación, local o federal.
En estricto sentido, tiene una amplia baraja de oportunidades para seguir adelante con su carrera política.
El punto es que, si se marcha a la contienda, tendrá que definirse a un nuevo presidente municipal sustituto.
¿Quién le gusta para cerrar el periodo que arrancó con el hoy gobernador, José Antonio Gali Fayad, en febrero de 2014?
¿Qué tal Juan Carlos Morales Páez?
Parece que el Coordinador Ejecutivo de Proyectos Estratégicos del ayuntamiento, colaborador de todas las confianzas de Luis Banck, lleva un paso adelante en ese tema.
@jorgerdzc
