Lo importante es saber quién le vendió las plazas a “El Bukanas”
Cuitlatlán
Fermín Alejandro García
Fuentes bien informadas describen que “El Bukanas” tiene un importante ejército de sicarios y de informantes, mejor conocidos como halcones, además de una guardia personal que siempre está formada por 20 integrantes, que tienen preparación paramilitar, portan armas y explosivo, y utilizan vehículos blindados. Por esa razón ha tenido la capacidad de resistir en tres o cuatro intentos de detención por parte de la Marina y al mismo tiempo, nunca pasa desapercibida la presencia de este personaje, que se mueve en varios municipios del centro y sur del estado.
Frente al comportamiento del presunto capo más importante del huachicol en Puebla y al parecer en el país, es pertinente insistir en que lo relevante no es conocer cómo actúa este personaje, sino en saber qué autoridades lo han solapado y sobre todo, quién le vendió las plazas de Acatzingo y Palmar de Bravo, que es desde donde extrae y distribuye la venta de combustible robado, el cual lo mismo se comercializa en la entidad como fuera de territorio poblano.
Se sabe que “El Bukanas”, que se llamaría Roberto, Rodrigo o Rafael de los Santos Cruz, originalmente operaba en Acultzingo, Veracruz, luego de que dejó de laborar como policía municipal y para los cárteles de los Zetas y de Jalisco Nueva Generación. Y fue a principios del sexenio pasado cuando se habría mudado a Puebla.
De los Santos Cruz se maneja autónomamente en lo que se refiere al control de su organización criminal, pero su llegada a Puebla se sospecha que habría sido protegida por autoridades municipales y estatales, que habrían actuado por omisión –al no reportar sus actividades– o por colusión, al ser parte de los beneficiarios económicos del hurto de hidrocarburos.
Por tanto, queda claro que lo menos importante es detener y procesar legalmente a “El Bukanas”, sino lo trascendente es ir contra los funcionarios públicos que dejaron crecer el huachicol en Puebla, ya que de lo contrario cuando caiga este líder criminal –si es que lo aprehenden– habrá condiciones para que surja una nueva cabeza de dicha actividad criminal.Alguien con mucho poder político y económico, desde el ámbito oficial, estuvo detrás del crecimiento del huachicol y la mejor prueba es como las bandas dedicadas a dicho ilícito se han dividido el estado, lo que ha impedido que no se confronten y cada una tenga áreas delimitadas de operación.
Se sabe que “el Bukanas” solamente trabajaba en Acatzingo y Palmar de Bravo, junto con algunos municipios vecinos, mientras que los otros dos líderes de huachicoleros, conocidos como “El Toñín” y “El Ruso”, han tenido su centro de operaciones en la comunidad de Palmarito, en el municipio de Quecholac.
Esa distribución de territorios y acuerdos de no agresividad entre los grupos delictivos es difícil que haya sido resultado de una simple negociación entre los protagonistas de dichas agrupaciones, sino que se sospecha que hubo una fuerza superior que generó toda esa organización.
