El trasfondo del activismo de Manzanilla
A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez
Fernando Manzanilla Prieto ha comenzado a hacer desde Morena lo que ningún otro aspirante a un cargo de elección popular y simpatizante de un partido político distinto al PAN hace: confrontar al ex gobernador Rafael Moreno Valle.
El “cuñado incómodo” ahora sí ha decidido hacerle honor al sobrenombre.
Manzanilla ha iniciado en redes sociales una crítica recurrente al sexenio de Moreno Valle que parece formar parte de una estrategia política bien planteada en el contexto del proceso electoral de 2018.
Más allá de un desquite personal emprendido para cobrar viejas afrentas, el activismo debe analizarse desde la perspectiva del operador de Andrés Manuel López Obrador que se adelanta a los plazos formales de la contienda para, desde ahora, abollar la armadura del enemigo que espera encontrarse en las urnas.
Es muy posible que Manzanilla disfrute lo que hace, dadas las características del rompimiento que protagonizó con el ex gobernador en 2013, pero la sola satisfacción individual no alcanza para abrir fuego en contra de los rivales cuando se sabe que ello provocará un virulento, e irremediable, contraataque.
Con el señalamiento sistemático, el ex secretario general de gobierno confirma que ha decidido apostar su futuro inmediato a la suerte de Morena y López Obrador, y que no regateará esfuerzos para hacerse de una importante candidatura en ese partido político.
En el destinatario de las críticas puede verse que Manzanilla asume la sucesión de 2018 no como una disputa de Morena contra el PAN y el gobernador José Antonio Gali Fayad, con quien guarda una buena relación, sino contra el morenovallismo, que para entonces, según sus cálculos, estará personificado en la figura de Martha Érika Alonso Hidalgo.
A eso se deben los incipientes embates.
Quien crea que todo obedece a una mera rencilla entre cuñados mirará solo una parte del fenómeno y tendrá un análisis incompleto, deficiente.
No parece que el uso de artillería en redes tenga la molestia como única motivación.
Fernando Manzanilla posee elementos para concluir que los comicios del año que viene llevarán de nueva cuenta, y como personaje principal, a Moreno Valle.
“¿Cómo?”, preguntará usted.
Con su esposa en la boleta electoral.
Aquí está el trasfondo de la estrategia empleada por el ex funcionario estatal, que en los hechos puede convertirse en la estrategia de todo el Movimiento Regeneración Nacional para la elección de Puebla en 2018.
Al minar el gobierno que precedió al de Gali, lo que en realidad pretende es minar a Martha Érika.
Siempre en función de la competencia electoral.
Interesante.
Y apenas son las redes sociales.
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Cinco de nueve.
Ese es el número de aspirantes que logró colar el Consejo Coordinador Empresarial a la comisión que habrá de definir a los cinco integrantes ciudadanos del Sistema Estatal Anticorrupción.
Carlos Montiel Solana debe darse por satisfecho.
En efecto, no fueron elegidos Fernando Fernández Font, rector de la Universidad Iberoamericana, y Emilio Baños Ardavín, de la UPAEP, pero, en cambio, quedaron dentro Job César Romero Reyes, de la Madero; Gerardo Mata Temoltzin, de la Anáhuac; Alfonso Esparza Ortiz, de la BUAP, así como José Antonio Quintana Gómez, presidente de Coparmex, y Jesús Migoya Junco, de Justicia Ciudadana.
Estos cinco personajes fueron inscritos ante el Congreso del Estado a propuesta de Montiel Solana y el CCE.
La comisión selectiva del Sistema Estatal Anticorrupción tiene nueve miembros.
Cinco salieron de la iniciativa de la cúpula empresarial.
Son mayoría.
Donde quedaron a deber los diputados fue en el tema de género.
Ninguno de los nueve integrantes es mujer.
A ver si entre los futuros cinco miembros ciudadanos escogen no solo a una, sino a varias mujeres.
@jorgerdzc
