Mientras la rueda gire… (el caso Javier Lozano en el PAN)
A Puerta Cerrada
Por: Jorge Rodríguez
Javier Lozano Alarcón parece estar dispuesto a echar por tierra todas esas teorías que anticipan la existencia de los planes denominados A y B para contender por la gubernatura en 2018 desde la trinchera del PAN y el grupo en el poder.
Si bien no se sabe que pretenda o quiera sublevarse frente a una eventual nominación de Martha Érika Alonso Hidalgo, lo que ocurriría solo en caso de que Rafael Moreno Valle no consiga la candidatura presidencial (“plan A”), el senador con licencia ha mostrado que competirá hasta el final, y con sobrado entusiasmo, si la esposa del ex gobernador no resulta elegida (“plan B”).
A diferencia del resto de los competidores ligados al grupo en el poder, donde cohabitan intereses de Moreno Valle y el mandatario José Antonio Gali Fayad, Lozano no ha tenido dificultad para reconocer sus aspiraciones políticas.
En su peculiar estilo directo y desparpajado, ha dicho que “sí” cada vez que se le ha preguntado por su interés en participar en la sucesión de gobernador del 2018, tanto en cuestionamientos vertidos cara a cara como a través de redes sociales.
Junto con Luis Banck Serrato y Jorge Aguilar Chedraui, Lozano arrancó el gobierno de Gali en la terna de tiradores a Casa Puebla que se ubicaban detrás de la secretaria general del PAN, en aparente igualdad de probabilidades y en un (también aparente) empatado segundo lugar.
Pese a ello, el doble nombramiento de Lozano, como representante de la administración estatal en la Ciudad de México y responsable de la oficina del gobernador aquí en Puebla, parecía alejarlo de la disputa por la candidatura al principio de la gestión.
El mal paso que dio en su enfrentamiento público con José Juan Espinosa por el tema de la falsa privatización del agua pareció rezagarlo aún más.
En estos días ha recuperado nuevos bríos.
Por lo que dice y hace, siempre en público, queda claro que no está dispuesto a dejar al edil de Puebla y al presidente del Congreso como únicos y posibles beneficiarios del “plan B”.
Banck Serrato y Aguilar Chedraui, que también quiere ser candidato a presidente municipal, según sea la coyuntura, tendrán que volverlo a anotar en la pequeña lista de competidores al interior del morenogalismo.
Ya sabe usted cómo es esto de la política: Mientras la rueda gire, todos siguen en el juego. (Hasta Eduardo Rivera Pérez, desde el otro lado de la acera).
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Una sorpresa colateral dejó el acto político de Juan Carlos Lastiri Quirós celebrado el domingo pasado en el Centro de Convenciones.
Cuando parecía que la relación del subsecretario de la Sedatu con el presidente estatal del PRI, Jorge Estefan Chidiac, había mejorado, y mucho, Juan Manuel Vega Rayet volvió a lanzar metralla en contra del dirigente.
Con un tono más o menos similar al utilizado hace unos meses, el delegado de la Secretaría de Desarrollo Social, álter ego de Lastiri, demandó al Comité Ejecutivo Nacional del partido el relevo de Estefan, por considerarlo incapaz para dirigir al PRI en el contexto del proceso electoral que se avecina.
“Ni sé quién sea”, respondió Vega Rayet el domingo en referencia a Estefan.
“No tiene la capacidad para poder llevar el partido ni para poderse sentar con los diferentes líderes. Urge un cambio en el Comité Directivo Estatal”, soltó después.
Las declaraciones llamaron la atención en un sector del priismo por dos cosas.
Una, por tratarse del aliado y comparsa del subsecretario en su aventura por conseguir la candidatura al gobierno del estado.
Y dos, por los recientes acuerdos, ya comentados, que este había sostenido con el líder estatal del PRI, como por ejemplo designar a Javier Casique Zárate en lugar de José Chedraui Budib en el comité municipal de Puebla.
No se extrañe si en una de esas se utiliza de pretexto la negativa de Víctor Giorgana Jiménez para respaldar a Casique y aparece otro personaje como relevo definitivo del empresario.
@jorgerdzc
