Sin estructura (electoral) se esfuman posibilidades, la enseñanza del Edomex
A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez
Esta palabra de apenas cuatro sílabas concentra gran parte de los motivos que llevaron al muy probable fracaso electoral de Morena, y su candidata Delfina Gómez Álvarez, en la contienda de gobernador del Estado de México celebrada ayer.
Se subraya “muy probable” porque al cierre de esta columna lo más certero que había era el conteo rápido del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), que daba la victoria al abanderado del PRI, Alfredo del Mazo Maza, con una diferencia de dos puntos porcentuales.
Además de la burda intervención gubernamental en su contra, que se valió de todos los recursos disponibles, legales y no legales, para enfrentarlo, la estructura fue lo que le falló a Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012.
Por falta de una estructura, el tabasqueño no pudo cuidar las casillas.
Y por no cuidar las casillas le alteraron el resultado de las actas.
Al final perdió, entre muchos otros factores, por falta de una eficiente operación electoral, encomienda que le compete a la estructura.
Eso mismo parece haber ocurrido este domingo con Delfina Gómez.
Uno de los operadores de Morena con vínculos en aquella entidad lo explicó así al reportero:
“Ganó Delfina, pero creo que le robaron la elección.
“Digo que ganó Delfina porque las encuestas de salida en general fueron consistentes en anticipar su triunfo.
“Si los resultados del conteo rápido no coinciden con las encuestas de salida, eso quiere decir que los resultados de las actas son distintos a las encuestas de salida.
“Eso solo puede suceder si le metieron mano a las actas en las casillas.
“La falla en esto fue la estructura.
“Falló la estructura.
“Si te alteran actas es porque no había representantes (de Morena) o porque te los compraron, seguramente en contubernio con los otros partidos. No hay de otra.
“Pero el problema es que no cuidaron las casillas adecuadamente”.
El razonamiento proviene de la opinión personal de un simpatizante y operador electoral de Morena, podrá cuestionar usted, pero coincide con una añeja deficiencia exhibida, una y otra vez, por el equipo político de López Obrador.
Al margen de todos los flancos que debe cubrir una exitosa campaña electoral, definida “exitosa” siempre en función de los resultados, la estructura de soporte que respalda a los candidatos el día de las votaciones es de absoluta importancia.
A menos que se compita desde el partido en el poder, lo cual aun así es debatible, ir a la jornada electoral sin un ejército de vigilantes de casilla derivará en el fracaso.
Esa debe ser la principal enseñanza para los dirigentes de Morena en Puebla y los integrantes de la cada vez más larga lista de aspirantes al gobierno del estado que se acercaron a este partido con la falsa idea de que, en caso de hacerse de la candidatura, irían a una elección de trámite.
Ahora pueden ver que no será así.
Que el ‘Peje’ hiciera campaña por Delfina no evitó que la maestra perdiera por los errores cometidos del día “D”, por la falta de estructura.
Algunos integrantes de Morena Puebla entienden eso y han decidido actuar en consecuencia.
Por eso hay personajes como Fernando Manzanilla Prieto en trabajo de campo.
El otrora colaborador morenovallista lleva algunos meses en los pueblos, dedicado al armado de una estructura electoral que apoye a los candidatos en 2018.
Pero hay otros integrantes que no lo entienden y están más ocupados en atender sus diferencias internas que en reclutar aquel ejército.
Como presidente formal, Gabriel Biestro Medinilla tiene mucha tarea por delante.
Lo mismo que Rodrigo Abdala Dartigues, el enlace extraoficial de López Obrador.
Sin estructura electoral, entiéndanlo de una vez, poco harán en las urnas, en 2018, frente a sus experimentados, y amañados, rivales.
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Parece que a un legislador federal con altas aspiraciones políticas, que en fechas recientes ha señalado con el dedo flamígero de su mano derecha a las autoridades estatales por cuestiones de seguridad pública, podría salirle, como se dice en términos coloquiales, el tiro por la culata.
Este suspirante al gobierno del estado y personaje de reciente acercamiento a Morena, que hasta hace unas semanas militaba en otro partido político, asegura que la administración estatal ha sido omisa en el combate a la ordeña de combustible.
Qué curioso.
El tema podría volvérsele en contra.
Cuentan que se ha pedido a la PGR y a la Secretaría de Hacienda investigarlo a él, precisamente, por sospechas ligadas a ese pantanoso asunto.
López Obrador tendría que tomar nota de ello antes de hacerlo candidato.
Imagine que resultara cierto y el escándalo brotara en pleno proceso electoral.
@jorgerdzc
