Triunfo de Morena en el estado de México dañaría amasiato entre el PRI y Moreno Valle
Cuitlatlán
Por: Fermín Alejandro García
El resultado de la elección del estado de México del próximo domingo influirá de manera decisiva en el rumbo que tendrá la contienda en Puebla por la gubernatura, las alcaldías y el Congreso local en el año 2018. Un posible triunfo de Morena, en la figura de Delfina Gómez Álvarez, podría ser un factor para romper con el control hegemónico que tiene el morenovallismo en la entidad poblana –en complicidad con el PRI– y con el que busca controlar el Poder Ejecutivo en el siguiente sexenio.
La definición electoral del estado de México va generar dos factores: una influencia anímica en los partidos y el mantenimiento, o el cambio, entre las alianzas que existen entre las cúpulas de las fuerzas políticas que, desde ahora, parecen ya estar diseñando el resultado de los comicios locales de Puebla del año 2018.
Si el domingo entrante gana Alfredo del Mazo Maza, el aspirante del PRI y miembro de una larga dinastía priista, aunque parezca contradictorio, se estará allanando el camino para que Martha Erika Alonso se convierta en la candidata del PAN a la gubernatura y el morenovallismo pueda triunfar en las votaciones del año entrante.
Rafael Moreno Valle Rosas se alió con el llamado Grupo Atlacomulco –como parte de una vieja relación que su familia tiene con esa facción priista que se siente propietaria del estado de México– para descarrilar a la candidata del PAN a gobernadora del estado de México, Josefina Vázquez Mota, a cambio de que el tricolor le ayude a colocar a su esposa, Martha Erika Alonso, en la gobernara de Puebla.
Y si no es su cónyuge, las otras dos alternativas de Moreno Valle son el alcalde capitalino Luis Banck Serrato o el senador con licencia Javier Lozano Alarcón.
Al final Moreno Valle logró su cometido: Josefina Vázquez Mota en lugar de estar luchando por ganar la contienda, está haciendo un esfuerzo para no acabar en el cuarto lugar de la pelea por la gubernatura.
La fuerte división en el PAN que generó Moreno Valle convirtió la campaña de Vázquez Mota en actividades proselitistas deslucidas, sin impacto en la población y donde dominó la desorganización.
Por tanto un triunfo priista provocará que el próximo año, sin que hagan una alianza formal, el PRI y el PAN, junto con varios partidos satélites, van a unir sus esfuerzos en Puebla para favorecer el morenovallismo y evitar cualquier avance de Morena o del panismo tradicional.
El PRI poblano continuará siendo el apéndice del morenovallismo que ha sido en los últimos años, situación que se evidenció en 2016 en donde el tricolor se desarticuló con el propósito de garantizar un triunfo holgado del PAN en la renovación de la titularidad del Poder Ejecutivo.
Pero si el domingo sale derrotado Alfredo del Mazo, situación que es posible pues las encuestas han detectado una fuerte caída en sus intenciones del voto en los últimos 15 días, nada garantiza que se mantenga la alianza entre el Grupo Atlacomulco –que controla a Los Pinos y la cúpula nacional del PRI– y Moreno Valle, ya que se va generar un desanimo brutal en las filas priistas, al visualizarse que la derrota en el estado de México es la antesala para perder, nuevamente, la presidencia de la República.
Un descalabro en la entidad mexiquense seguramente va a provocar la caída de Enrique Ochoa en la dirigencia nacional del PRI, tal como pasó con Manlio Fabio Beltrones cuando en 2016 tuvo que dimitir como líder priista al salir derrotado el tricolor en los comicios de 7 estados.
Y con Ochoa fuera del PRI, no hay garantía de que se mantenga el pacto para que el tricolor sea otra vez un activo político a favor de los intereses de Moreno Valle.
Ochoa responde a la corriente que domina el canciller Luis Videgaray, quien se destaca por su pragmatismo, ser el consentido del presidente Enrique Peña Nieto, ser el autor de las medidas más impopulares del gobierno federal y quien tejió una relación de complicidades con el morenovallismo.
Un cambio en el PRI permitiría tomar el control del partido al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien al revés de Videgaray, tiene una fuerte animadversión hacia la figura de Rafael Moreno Valle Rosas.
Más allá de los pactos en lo oscurito que tienen el PRI y el morenovallismo, otro asunto fundamental es la capacidad competitiva de Morena.
Si gana en el estado de México la candidata Delfina Gómez, se dará un fuerte mensaje de que Morena dejó de ser un partido sin capacidad organizativa para defender los votos en las urnas y ante los fraudes del PRI y del PAN.
En cambio, si Morena sale derrotado se pondrá en evidencia que la organización de estructuras político–electorales sigue siendo la deficiencia que impide Andrés Manuel López Obrador avanzar en su tercer proyecto de ser presidente de México.
O visto de otra manera, si Morena logra ganar pese a la masiva compra de votos que hará el PRI, entonces surgirá la esperanza de que este partido también pueda sortear las trampas electorales del morenovallismo en Puebla.
