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Cúpula nacional del PRI ve a Urzúa por ahora como la única opción para la candidatura de 2018

Cúpula nacional del PRI ve a Urzúa por ahora como la única opción para la candidatura de 2018

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Los índices de conocimiento y popularidad del senador Ricardo Urzúa Rivera en el estado son mínimos, poco atractivos. Sin embargo, se sabe que en la cúpula nacional del PRI se le considera, por ahora, como la mejor opción para ser el candidato a la gubernatura por tres factores básicos que solamente él tiene: es el aspirante que no está confrontado con el resto de los líderes priistas, se encuentra apoyado por las estructuras de los ex mandatarios Mario Marín Torres y Melquiades Morales Flores y es muy bajo su nivel de calificaciones negativas.

Un cuarto factor es el respaldo que tiene de ocho gobernadores y un número importante de senadores, como parte de las relaciones que este empresario –oriundo de la Sierra Norte—ha tejido por medio de su compañía aeronáutica mediante la cual renta aviones y helicópteros a un sector importante de la cúpula del poder político del país.

El principal respaldo ha provenido de Emilio Gamboa Patrón, el líder de la fracción priista en el Senado, quien ha sido el encargado de convencer a Urzúa Rivera de buscar la postulación y al mismo tiempo, es quien ha tramitado el respaldo de Los Pinos a favor del político originario de Huauchinango.

Por esa razón el senador poblano ha intensificado el trabajo de acercamiento con líderes regionales del PRI, como parte del inicio de una campaña de posicionamiento, ya que en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del tricolor le ha fijado un plazo para que en los siguientes cuatro o cinco meses crezca en las encuestas de popularidad de los aspirantes priistas, como condición básica para alcanzar la postulación.

Los tres factores por los cuales, en la Ciudad de México, ven como una figura relevante a Urzúa Rivera como posible candidato no son erróneos, sobre todo porque el PRI poblano enfrenta una severa crisis producto de su colaboracionismo con el morenovallismo, así como por la división y confrontación que existe entre sus principales figuras.

Un pleito que ha profundizado la confrontación interna en el PRI poblano es el que han protagonizado el subsecretario de la Sedatu Juan Carlos Lastiri Quirós y la senadora Blanca Alcalá Ruiz, el cual se generó por las severas críticas que el primero de ellos formuló en el CEN priista contra la fallida campaña de la legisladora con la que en 2016 compitió por la gubernatura de Puebla.

A su vez, Blanca Alcalá siempre ha desplegado un fuerte reclamo contra Lastiri por su sospechoso alejamiento de la campaña electoral de 2016 en Puebla, en lo que parecería que fue una actitud colaborativa del subsecretario de la Sedatu con el morenovallismo.

Luego de que Blanca Alcalá decidiera no buscar por segunda vez la candidatura a la gubernatura, el priista que ha tenido el mejor posicionamiento, por sus índices favorables de popularidad, es Enrique Doger Guerrero, el actual delegado del IMSS en el estado, pero el problema que enfrenta el también ex edil de la capital es su carácter irascible que lo lleva estar alejado de los principales grupos y líderes priistas en el estado.

Sin contar que se sabe en el CEN priista que el ex alcalde ha buscado ser aceptado como posible candidato a la gubernatura, pero en el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Otros dos importantes líderes priistas, Javier López Zavala y Alejandro Armenta Mier, tienen un pie fuera del PRI por su acercamiento con Morena, sobre todo del segundo que le ha costado la suspensión de sus derechos partidistas en el tricolor por mostrarse cerca del partido encabezado por López Obrador.

Frente a esa panorama, el único priista que no es parte de esta división interna del PRI es Ricardo Urzúa, quien es visto como un posible factor de cohesión, que tanta falta le hace a esta fuerza política.

Como parte de esa afinidad que el senador ha desplegado con la mayoría de las facciones priistas, es la única figura del PRI poblano que tiene una buena relación con los líderes de las dos estructuras vigentes del tricolor –aunque se encuentren maltrechas–, que son las de los ex gobernadores Melquiades Morales Flores y Mario Marín Torres. Con el primero de ellos Urzúa dio un salto de la actividad empresarial a la actividad política. Con el segundo, logró convertirse en diputado local y federal.

Una diferencia sustancial que tiene a su favor Urzúa frente al resto de los aspirantes priistas a la candidatura a titular del Poder Ejecutivo, es que nunca ha ocupado un cargo gubernamental y eso le permite no arrastrar escándalos de corrupción o abusos de poder.

Esa condición lo pone como el priista con menos calificaciones negativas en las primeras encuestas que se han levantado para medir a quienes buscan la postulación del tricolor.

Aún con todas las ventajas mencionadas con anterioridad, por ahora resulta una apuesta muy riesgosa la del PRI la de estar alentadondo el proyecto de Ricardo Urzúa, quien es poco identificado por el grueso de la opinión pública como un político poblano y como un posible aspirante a la gubernatura.

Si el PRI no quiere repetir el papel penoso del proceso electoral de 2016, en que el PAN nunca tuvo una competencia efectiva, y realmente quiere pelear la gubernatura el año entrante, tendrá que hacer un esfuerzo mayúsculo para posicionar a Urzúa en el gusto de las bases priistas, primero, y luego en el ánimo de la gente. Una labor que si es posible, pero que por ahora no se percibe que esté en marcha.http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2017/05/15/cupula-nacional-del-pri-ve-urzua-ahora-la-unica-opcion-la-candidatura-2018/