Morena estudia crear un trabuco de candidaturas en alianza con priistas
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
A nivel nacional, en la cúpula de Morena, el tema de Puebla ha estado en discusión bajo dos esquemas: con o sin alianzas con importantes figuras del PRI. Algunas voces opinan que para el caso del estado se tiene capital político para formar un bloque poderoso de candidaturas echando mano tres posibles coligados priistas y dos miembros del Partido de Regeneración Nacional, con los que se podría tener la capacidad necesaria para enfrentar la elección de Estado que usará el morenovallismo para imponer a Martha Erika Alonso, como la próxima titular del Poder Ejecutivo.
La segunda opinión se centra en que si Morena deja pasar como aliados a figuras priistas como Javier López Zavala, Alejandro Armenta Mier y Enrique Doger Guerrero, el partido perdería su identidad política y miles de votantes que han visto al partido encabezado por Andrés Manuel López Obrador como una alternativa a los intereses que protege el PRI y el PAN.
Un elemento que debería ser el centro de las discusiones de Morena es que el partido tiene una oportunidad inédita de ganar en 2018 no sólo la elección presidencial, sino también la gubernatura de Puebla, la capital del estado, dos senadurías y posiblemente la mayoría del Congreso, en caso de que se pudiera repetir una votación similar a la obtenida en 2012, que rondó por encima de los 830 mil votos en la entidad y que en aquella ocasión logró el frente de izquierdas encabezado por López Obrador.
Para que se pueda hacer realidad el escenario de ganar las principales posiciones que estarán en juego en 2018, no solamente es fundamental repetir el número de votos que obtuvo la izquierda en 2012 –que de acuerdo a las encuestas si es posible–, sino que es necesario obtener entre un 10 y un 15 por ciento más de sufragios para poder resistir un intento de fraude electoral del morenovallismo, similar al que hace seis años le arrebató en Puebla importantes triunfos al bloque lopezobradorista.
Y esa condición únicamente se podrá alcanzar con candidatos que, junto con sus estructuras de activistas electorales y sus índices personales de popularidad, puedan aportar un número importantes de votos al margen de los que genere la figura de Andrés Manuel López Obrador como aspirante a la presidencia de la República.
Morena podría armar un trabuco de candidaturas si dejara pasar el siguiente esquema:
Que la candidatura a gobernador fuera para el todavía priistas Javier López Zavala o para el senador ex perredista, Luis Miguel Barbosa Huerta, quien en los próximos días formalmente ingresará a la militancia de Morena.
López Zavala es garantía de atraer miles de votos de priistas decepcionados de que el PRI no ha sido una fuerza opositora al morenovallismo, sino por el contrario, se convirtió en un partido colaborador de los intereses de la corriente del panista Rafael Moreno Valle Rosas.
Javier López Zavala todavía conserva una parte de la estructura que utilizó en 2010, cuando fue candidato del PRI a la gubernatura, lo cual genera una importante atracción en algunos dirigentes nacionales de Morena.
Luis Miguel Barbosa es un político con una fuerte presencia mediática y es un importante líder dentro de los grupos tradicionales del PRD, por lo cual su presencia ayudaría a mudar a la militancia perredista al activismo político de Morena. Además el senador es visto como alguien ajeno a los intereses del PAN y el PRI.
Para la capital del estado una buena opción sería Enrique Doger Guerrero, quien ya fue edil de la ciudad de Puebla y dejó resultados positivos como alcalde, como un político que se confrontó con el entonces gobernador Mario Marín Torres y que no se le encasilla en la imagen de un cacique priista, por lo que tiene la capacidad de que su posible candidatura penetre en un electorado diverso.
Doger –quien es delegado del IMSS– se está preparando para competir en la elección de 2018, aunque no se ha definido con qué fuerza política: con el PRI o con Morena.
En el caso de los candidaturas al Senado, dos propuestas interesantes serían que la formula estuviera formada por el todavía priista Alejandro Armenta Mier y el actual alcalde de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres.
Ambos son políticos jóvenes, críticos, combativos y sobre todo son buenos polemistas. Los dos comparten, por separado, experiencias similares: un rompimiento con sus partidos por su confrontación con el morenovallismo y su simpatía hacia el proyecto de Andrés Manuel López Obrador. Y tienen importantes niveles de popularidad y un alto conocimiento en la opinión pública del estado.
Sin duda José Juan Espinosa también podría ser un buen candidato a gobernador. Es hoy en día el principal opositor al morenovallismo, a tal grado que el Congreso del estado tiene la intención de buscar sacarlo de la contienda de 2018 con procesos administrativos amañados.
Si Morena opta por otros perfiles, como el del priista Ignacio Mier, el diputado federal Rodrigo Abdala u otro líder local del partido, entonces tendrá que depender exclusivamente del poder de atracción de votos de López Obrador y eso lo coloca en una posición muy vulnerable.
