Quieren priistas un emisario especial del CEN
La Entrega
Por: Marco Aurelio Mirón
Aunque la dirigencia nacional del PRI está concentrada en las elecciones estatales de Coahuila, Nayarit y Estado de México, y ha ignorado lo que pasa en Puebla, un grupo de priistas busca ya la intervención de su líder Enrique Ochoa.
Desde su punto de vista, el Comité Directivo Estatal de Puebla ha mostrado una actitud pasiva o sumisa para cuestionar el desempeño del gobierno anterior de Rafael Moreno Valle o el actual de Antonio Gali Fayad.
Temas como los proyectos de privatización del agua potable, -finalmente quedaron descartados desde el congreso local- o los problemas de inseguridad como el robo de combustible, están fuera del radar del priismo poblano.
Lamentan que en la agenda estén problemas internos como los coqueteos de Javier López Zavala o Alejandro Armenta Mier con el partido de Andrés Manuel López Obrador, donde el segundo tiene casi los dos pies en Morena.
Si en Puebla el PRI tiene aspiraciones de recuperar el gobierno del estado, debe empezar a comportarse como verdadero partido político de oposición.
Es el clamor de este grupo de priistas que busca la intervención de la dirigencia nacional a efecto de no perder más tiempo rumbo al 2018.
En otras palabras quiere que el Revolucionario Institucional empiece a realizar “ruido” pero de manera organizada, con una estrategia bien definida.
De ahí que se busque hacer el planteamiento oficial al CEN relacionado con la llegada de un emisario o delegado especial.
La propuesta se viene considerando tiempo atrás como lo dijo en marzo pasado el delegado de la SEDESOL, Juan Manuel Vega Rayet.
Antes de elegir candidatos, se necesita de un plan y para eso un delegado especial sería el “enganche” necesario. Se requiere de un interlocutor que ayude a establecer planes de trabajo con miras a posicionar el PRI en el siguiente año.
Si el PRI se muestra como un partido político de oposición, da luz verde para que empiecen a realizar trabajo de campo quienes tienen interés por un cargo en 2018, ya sea a la gubernatura, alcaldía o diputaciones y además, fortalece sus estructuras en las regiones, entonces recobrará presencia que ha venido perdiendo en los últimos años.
A estos factores se debe unir que los cuatro o cinco partidos políticos participantes, con sus respectivas alianzas, en la elección local de 2018: PRI, PAN, PRD, Morena y tal vez un contendiente independiente, impulsen candidatos competitivos.
Si es así, entonces saldrá a flote el “voto duro” del PRI que le puede significar la válvula de escape para tener posibilidades de triunfo.
Este análisis interno se pondrá a consideración de la dirigencia nacional.
La idea es presionar a Enrique Ochoa para que también deje de lado su sumisión y empiece a mirar de una vez por todas el caso Puebla.
Un delegado o emisario especial sería el primer punto.
Desde la visión de este grupo, el papel esencial de esta persona sería poner orden y dar paso a la estrategia que no tiene la dirigencia estatal.
Además ayudaría a emitir reportes de la situación real del partido en los 217 municipios, con la finalidad de buscar soluciones de fondo inmediato.
Lo más deseable, es un relevo de liderazgo local del Revolucionario Institucional, pero dado que por el momento son pocas las posibilidades de concretarse, entonces se requiere de una figura alterna.
Sin embargo, surgen dudas sobre esta propuesta.
¿Realmente existe interés del CEN por atender el caso Puebla?
En poco tiempo se conocerá el resultado.
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@Marcomironc
