Desanima pasividad de la dirigencia nacional del PRI
La Entrega
Por: Marco Aurelio Mirón
Mientras la divina señal no sea emitida desde la dirigencia nacional, al interior del PRI poblano seguirá vigente la sospecha que el proceso electoral del año anterior, fue pactado para que ex partidazo esté paralizado en su ánimo de volver a gobernar el estado de Puebla en el 2018.
Las sospechas se vienen arrastrando primero durante el mandato de César Camacho y ahora, con mayor insistencia, con la gestión de Enrique Ochoa Reza, quien curiosamente no hizo ningún pronunciamiento contundente contra la anterior administración de Rafael Moreno Valle Rosas.
Los priistas consideran que si la cúpula del tricolor no cuestionó el sexenio pasado, menos lo hará con el gobierno de Antonio Gali Fayad.
Mientras la señal divina de la dirigencia nacional no llegue en el sentido de lanzar el mensaje de apoyo al priismo poblano para recuperar Casa Puebla, existe la idea que los comicios del año siguiente están ya pactados.
Dos voces han sido recurrentes en este señalamiento.
Se trata de Alejandro Armenta Mier, aspirante a la candidatura a gobernador, quien aún mantiene en veremos seguir dentro del tricolor al coquetear permanentemente con el partido de Andrés Manuel López Obrador.
La segunda corresponde al regidor Iván Galindo Castillejos.
Ambos han sido críticos contantes contra el líder nacional por el silencio del caso Puebla.
Más de una ocasión han hecho públicamente su inconformidad. Para ellos no existe un plan ganador ni interés por competir.
La mejor prueba está en el 2016 cuando no hubo el respaldo constante del PRI nacional comandado por Enrique Ochoa, ni económicamente ni en logística, a favor de la entonces candidata Blanca Alcalá Ruiz.
Esa sospecha de pasividad se ha venido reproduciendo en otros priistas y desde luego en la militancia.
Recuperar Casa Puebla parece un caso imposible.
Diversos factores están en contra.
La falta de unidad interna donde también tiene responsabilidad el comité estatal, la baja popularidad del gobierno federal y desde luego el apoyo nulo de la dirigencia nacional.
Si el PRI sigue en la misma línea sin impulsar un verdadero plan de reconstrucción, refrendará el pronóstico de ubicarse como la tercera fuerza a nivel local, por debajo de la alianza encabezada del PAN y de Morena.
Así que los priistas están en espera de la tan anhelada señal divina.
Pero todo tiene un límite y por eso no es de extrañar que Alejandro Armenta e Iván Galindo estén más inclinados a salir del PRI y buscar el arropo de Andrés Manuel López Obrador.
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La Unión Popular de Vendedores Ambulantes (UPVA) 28 de Octubre busca que su líder moral, Rubén Sarabia Sánchez “Simitrio”, quien cumple a partir del 31 de marzo prisión domiciliaria en la Unidad Habitacional Villa Frontera, pueda salir cada ocho días a visitar al Cereso a sus dos hijos, Atl Rubén y Xihuel Sarabia Reyna, acusados de narcomenudeo.
Sin embargo, la realidad es diferente.
Al interior de la administración estatal, específicamente de la Secretaría General de Gobierno, no existe ninguna petición formal sobre el caso, por lo que contrasta con la versión dada a conocer el pasado 10 de abril por uno de los voceros de la organización, Sergio León López, quien afirmó que días antes lo había puesto de manifiesto ante el subsecretario Roberto Pedro Martínez Ortiz.
Además se considera una incongruencia que Simitrio quiera salir de su hogar cada ocho días para ir al Cereso, cuando supuestamente está delicado de salud.
Un dato importante a resaltar, es que el gobierno del estado no tiene facultades para avalar una petición de este tipo, pues corresponde al Poder Judicial proceder a la revisión de medidas cautelares a efecto de autorizar al dirigente de la UPVA 28 de Octubre ir a visitar a sus dos hijos.
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@Marcomironc
